VIOLENCIA EN LA ESCUELA: LA PUNTA DEL ICEBERG

Jesús García Martínez

Profesor de Psicología y Pedagogía de Educación Secundaria

Inspector de Educación

Servicio Central de Inspección Educativa.

Comunidad Valenciana

 

 

"Ante casos de violencia escolar se nos recuerda a menudo que siempre los ha habido; pero esta constatación no justifica nada. También ha existido históricamente violencia familiar y, al menos desde finales del siglo pasado la violencia contra el menor, la mujer o el mayor en el ámbito doméstico se han convertido en problemas sociales que no pueden, en modo alguno tolerarse."

Sanmartín, J (2005) en Violencia y Escuela. Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia. Valencia.pag3.

 

1-Complejidad Social y escuela.

2-Los dos grandes problemas de la Escuela en España hoy.

3-Violencia y Escuela: una relación sinérgica.

4-El estado de la cuestión: datos para la reflexión.

5-Es la hora de actuar. Planes, programas y proyectos.

5.1. Hacia una nueva profesionalidad docente.

5.2.Planes, programas y proyectos.

5.3. El Observatorio para la convivencia escolar y el Plan PREVI (Plan de Prevención de la Violencia y promoción de la convivencia en los centros escolares).

 

6-A modo de conclusión: los centros educativos como proyectos colectivos de ciudadanía activa.

7-Bibliografía.

 

 1-Complejidad Social y escuela.

En la actualidad, la creciente complejidad social de los entornos urbanos y suburbanos está llegando con toda su crudeza a las aulas de nuestros colegios e Institutos de Educación Secundaria. Así, tal complejidad, - caracterizada por un fuerte cambio social, la incertidumbre como rasgo consustancial de esta realidad cambiante, heterogénea, plurilingüe y multicultural y la crisis de las instituciones educativas tradicionales (familia y escuela) como referentes principales para la formación y el crecimiento personal de los individuos- está alterando fuertemente las coordenadas en las que los profesionales de la docencia veníamos ejerciendo nuestra profesión.

Fenómenos como el estrés profesional docente, el "síndrome del profesional quemado" o el llamado eufemísticamente "malestar docente" nos indican que estamos ante un problema de envergadura que el continuo replanteamiento de los programas escolares y la vulnerabilidad del propio sistema educativo – sujeto a los vaivenes políticos- no hacen sino agravar la situación.

Así, es fácil abrir la prensa del día y encontrarnos con titulares del tipo "Aprendiendo a sobrevivir en la escuela" "A punta de lapicero" o "Más del 40% de los profesores ha padecido agresiones psicológicas de sus alumnos", que si bien no están exentos de cierto dramatismo sensacionalista, sí nos sirven para hacernos una idea de la gravedad de la situación y de la necesidad de hacer algo para remediarlo.

2-Los dos grandes problemas de la Escuela en España hoy.

Según el profesor Garrido Genovés (2005) existe cierto consenso en determinar que dos de los grandes problemas de las instituciones educativas actuales en España son:

  1. El fracaso Escolar elevado y el bajo rendimiento.
  2. La presencia de comportamientos violentos e indisciplina no conocidos hasta ahora.

Así, podríamos determinar que las causas principales de tal situación son, entre otras, las siguientes:

En un segundo plano, pero reforzando el efecto negativo de las variables mencionadas anteriormente podríamos señalar como causas secundarias:

 

3-Violencia y Escuela: una relación sinérgica.

Decíamos al principio de este artículo que la complejidad social está llegando con toda su crudeza a nuestras aulas. La violencia fuera de la escuela es una constante caracterizada por la delincuencia, las agresiones, el consumo de drogas, los enfrentamientos entre grupos, etc. Al respecto podríamos decir que las paredes de nuestros centros educativos son permeables a tal situación, de tal manera que también acaba apareciendo la violencia en el seno de nuestras escuelas en forma de indisciplina, vandalismo, agresiones a profesores, bullying o acoso escolar entre iguales, consumo de drogas, desafío a la autoridad, etc.

Así, en esta línea de razonamiento, si admitimos que lo que pasa en nuestras aulas también afectará a medio-largo plazo a lo que pase en nuestra sociedad, la sinergia del fenómeno está servida y la violencia, -si no lo remediamos- irá a más.

Por todo ello es importante que desde el sistema educativo en su conjunto y desde cada centro educativo en particular se actúe al respecto pues, son muchas las investigaciones que llegan a la conclusión de que "la escuela, en tanto que mediatiza la relación existente entre violencia e inteligencia, a través del rendimiento intelectual y la integración social, puede constituirse en el factor de protección más relevante ante el fenómeno de la violencia o, por el contrario llegar a ser incluso un factor de riesgo". (Garrido, V., 2005).

En la misma línea, autores como Tillmann (2005) consideran que la escuela es un lugar idóneo para actos de violencia, (fundamentalmente por el gran número de personas, de la misma edad que conviven en ella, lo que puede producir puntos de fricción que pueden acabar en conflicto). Pero por otra parte, no es menos cierto que la escuela constituye un área de estrecho control social, en el que se pueden detectar mejor los actos de violencia y reprenderlos adecuadamente. Por ello no es sorprendente que "las tasas de delincuencia/violencia fuera del entorno escolar superen ampliamente a las que se producen en su seno.es un fenómeno con una incidencia mayor fuera del entorno escolar que dentro" (Kaufman y otros, 1999).

Así, ante factores como el déficit de socialización de las familias, los pobres recursos personales, la presencia de modelos antisociales, etc, la escuela puede y debe acabar ejerciendo un factor moderador de los mismos y por lo tanto estar potenciando la integración de los individuos y su promoción social o, por el contrario, constituirse en un factor de riesgo en sí misma que acabe amplificando la magnitud del fenómeno.

 

4-El estado de la cuestión: datos para la reflexión.

Recientemente, se han publicado los datos de un macroestudio llevado a cabo por los profesores Araceli Ochate e Iñaki Piñuel, del Instituto de Innovación Educativa y Desarrollo Directivo, sobre 5000 alumnos de entre 7 y 18 años pertenecientes a 222 aulas de centros públicos y privados de la Comunidad de Madrid arrojando datos tan concluyentes como los siguientes:

En otro estudio del año 2000, llevado a cabo por el Defensor del Pueblo, "Violencia Escolar: el maltrato entre iguales en la Educación Secundaria Obligatoria", con una muestra de 3000 estudiantes pertenecientes a 300 colegios públicos, privados y concertados se concluía que:

 

Más de un 30 % de los estudiantes es objeto a menudo de Insultos, agresiones verbales y motes, al 20% de estudiantes le esconden a menudo cosas de su propiedad, es ignorado sistemáticamente (en un 14%), amenazado (en un 8.5%) o es objeto de hurtos y robos ( en un 6.4%). Un 4.1% es objeto de agresiones físicas, el mismo porcentaje de alumnos a los que les rompen "cosas". El acoso sexual se reduce sin embargo al 1.7%.

 

Además de estos datos se destaca también en este estudio:

Otro informe, presentado en la IX Reunión Internacional sobre Biología y Sociología de la Violencia, convocada por el Centro Reina Sofía para el estudio de la Violencia (Valencia, 6 y 7 de octubre de 2005) y llevado a cabo por las profesoras Ángela Serrano e Isabel Iborra y Metra-seis tras entrevistar a 800 adolescentes entre 12 y 16 años, distribuidos proporcionalmente según sexo, edad, Comunidad Autónoma y tamaño del municipio, mediante una encuesta dividida en tres secciones, testigo, víctima y agresor (lo que permite realizar un análisis de las percepciones que los tres tipos de protagonistas tienen de este problema) llegó a las siguientes conclusiones:

a-En cuanto a los TESTIGOS de hechos violentos:

El 75% (600) de los escolares entrevistados ha sido testigo de agresiones en su centro escolar.

Los tipos de maltrato que han presenciado son:

Situaciones de maltrato emocional 84.3%

Agresiones físicas (76.5%).

Actos de Vandalismo (17.2%).

Extorsiones /Maltrato económico ( 10%).

Abuso Sexual ( 1.3%).

En cuanto a los lugares donde se han producido las agresiones presenciadas por los testigos:

Un 71.3% se han producido en el patio.

Un 60.5% en el aula.

Y un 52.7% en las inmediaciones del centro.

 

En cuanto a la frecuencia de las agresiones contempladas, por tipo de maltrato, es de destacar que en el 49% de los casos, los testigos han presenciado, a menudo casos de maltrato emocional.

 

b-En cuanto a las VICTIMAS de hechos violentos:

El 14.5% (116) de los encuestados declara ser víctima de agresiones en el centro escolar.

Los tipos de maltrato recibidos son:

En un 82.8% son de tipo emocional y de éstos en un 36.5% de los casos son persistentes.

El 50.9% son agresiones físicas.

Un 5.2% vandalismo.

Un 0.9% extorsión económica.

Ninguna víctima declaró ser objeto de abuso sexual.

El perfil de la víctima, a modo de retrato-robot es:

Chico ( en un 56.9%)

Entre 12 y 13 años (56%).

Alegres sociables y con amigos ( porcentajes en torno al 80%).

De nacionalidad española ( en un 95.7%).

En cuanto a los lugares donde se han producido las agresiones señalan:

En clase ( 54.3%).

En el patio ( 53.4%)

En las inmediaciones del centro ( 32.8%).

Respecto al tipo de centro son víctimas:

Un 20.8% del alumnado de la red de centros privada.

Un 11.9% de la Enseñanza Concertada.

Un 14.8% de la Red de centros pública.

En cuanto a las consecuencias o secuelas de las agresiones en las víctimas éstas afirman:

Presentar un estado de nerviosismo (35.3%).

Episodios de tristeza (26.7%).

Sufrir soledad (18.1%).

No le afectan las agresiones de ninguna manera ( 32.8%).

c-En cuanto a los AGRESORES de hechos violentos:

El 7.6% de los entrevistados se reconocieron como tales, infringiendo a sus compañeros maltrato emocional (78.7%, un 29.2% de éste, de manera reiterada), de maltrato físico (59%) y vandalismo (3.3%).

El perfil del agresor – según las víctimas- es un chico ( 79.3%), compañero del mismo curso (63.8% o de otro curso (31.9%) de nacionalidad española (94%).

d.Las actuaciones en casos de violencia escolar varían según el tipo de participación:

Cuando un escolar ve que otro está siendo agredido –testigo- dice actuar de alguna manera (71.5%9 mientras que cuando un escolar está siendo agredido –víctima- lo más común es aguantar (50%) aunque la mayoría de las víctimas comentan con alguien las agresiones ( 81.9%).

e. Respecto a las causas de la agresión las víctimas afirman en un 37.1% que la han tomado con ellos mientras que los agresores afirman actuar a causa de la provocación de la víctima ( en un 70.5%).

f. Respecto a la actuación del profesorado en los casos de violencia escolar, el 50% de los encuestados afirma que los profesores actúan y se implican. Preguntados por la posible causa de que el profesorado no actúe afirman – agresores y agredidos - que "por que no se enteran" (27.9% y 39.7%) respectivamente.

5-Es la hora de actuar. Planes, programas y proyectos.

5.1. Hacia una nueva profesionalidad docente.

A la luz de los datos del punto anterior, está claro que ha llegado la hora de actuar, pues como afirma el profesor Moratalla (2005) "la prevención de la violencia en las aulas es uno de los desafíos más importantes para los educadores del siglo XXI." Así la necesidad de contar con respuestas diferenciadas y ajustadas a cada contexto social, familiar, cultural, organizativo es una buena muestra de que las respuestas individuales (del profesorado), aún siendo necesarias, no son suficientes. Si se tratara de pequeños problemas de disciplina, bastaría con un pequeño reajuste de nuestros proyectos educativos. Pero como no es así necesitaremos actualizar nuestra mentalidad como educadores y la mentalidad de toda la comunidad educativa para dar respuesta a la nueva situación. Siguiendo la línea argumental del profesor Moratalla, "más que un problema de habilidades profesionales o capacidades individuales , es un problema de mentalidades... tan inútil sería creer que las soluciones tienen que venir cambiando el sistema sin cambiar los profesores, como creer que pueden venir de la buena voluntad de los profesores sin cambiar el sistema".

Las exigencias sociales desmesuradas sobre los enseñantes no vienen sino a complicar un poco más el panorama, pues como bien señala el profesor Esteve (1999) "... no sólo pedimos a nuestros profesores que abarquen todos los campos en los que pueda perfeccionarse la personalidad humana, sino que además les pedimos mesura y equilibrio: todos esos diferentes objetivos deben incorporarse en un todo armónico, en el que se consiga una personalidad integrada, sin que el desarrollo excesivo o unilateral de una de esas áreas produzca hombres y mujeres desequilibrados".

Y es que los retos que esta sociedad heterogénea, plural, cambiante e intercultural va imponiendo a los profesores van más allá de la continua reforma de los planes de estudios y de la reestructuración del Sistema Educativo y afectan de lleno al concepto mismo de profesionalidad docente.

Así, a nuestro juicio la reflexión en la acción, el trabajo en equipo y la formación permanente deberán constituirse como los elementos básicos de la nueva concepción del profesional docente. Estos elementos son, al mismo tiempo, requisitos previos para alcanzar una enseñanza de calidad y abordar entre otros el reto de la disciplina en las aulas.

Si queremos minorar la violencia escolar con cierta eficacia y sin un excesivo coste personal deberemos trabajar en equipo con el resto de profesores, formarnos para ello, y funcionar en clave de "centro", pues el centro escolar aparece de manera reiterada en todas las investigaciones como "la unidad básica de innovación, cambio y mejora donde el grupo de profesores y profesionales de la educación intercambia perspectivas, en la tarea de ofrecer un curriculum adecuado en un contexto social concreto."

 

5.2. Planes, programas y proyectos.

Revisada la literatura existente al respecto, cabe señalar que existen varios tipos de planes, programas y proyectos para abordar el tema de la violencia escolar, todos ellos basados en el centro educativo como unidad básica de innovación, cambio y mejora. Genovés, V (2005) distingue:

5.2.1.Programas escolares para la prevención de la conducta delictiva y violenta. Aquellos que tienen por objetivo cambiar el proceso de toma de decisiones y la estructura de la autoridad en la escuela. Están basados en procedimientos como crear grupos de trabajo con el personal de la escuela, y en ocasiones con padres, alumnos y otros miembros de la comunidad, con el objeto de desarrollar acciones para mejorar la escuela.

Así, en el seno de tales grupos:

Se diagnostican los problemas, se formulan metas, se diseñan soluciones potenciales y se evalúan resultados.

Se incluyen también actividades dirigidas a mejorar la capacidad de gestión de la comunidad escolar y estrategias para establecer o clarificar reglas de diciplina y mecanismos para su aplicación.

5.2.2. Programas escolares dirigidos a establecer normas o expectativas de conducta. Tienen como finalidad hacer evidente que hay nuevas normas, y que no se van a tolerar las conductas violentas (tolerancia cero) . Así, la comunidad docente con participación del alumnado elabora procedimientos para facilitar su interiorización y seguimiento. Tienen mucho predicamento en el ámbito anglosajón e incluyen, logos, camisetas, boletines informativos, revistas escolares,... en general actividades creativas donde se declara explícitamente que los estudiantes tienen actitudes firmes de rechazo a todas las formas de violencia (por ejemplo, bullying) o actos antisociales, y se muestran símbolos de conducta apropiada.

5.2.3.Programas dirigidos al desarrollo de la competencia social en el alumnado.

Pretenden desarrollar el autocontrol y nuevas habilidades de pensamiento y de conducta en los alumnos. Se basa en metodologías cognitivo-conductuales:

Feedback y refuerzo positivo para las conductas apropiadas.

Modelado, ensayo y refuerzo de habilidades cognitivas prosociales, como control de pensamientos automáticos de cólera, pensar en las consecuencias de los actos, ponerse en lugar de los otros(empatía) o desarrollar planes para conseguir metas. Presentan a menudo la estructura de "talleres" y pueden tener un carácter meramente preventivo, paliativo o reeducativo.

Todos los programas señalados, basados en la acción colegiada de los equipos docentes requieren para su implementación cierto grado de autonomía pedagógica y organizativa por parte de los centros educativos, pues a menudo suponen:

 

 

5.3. El Observatorio para la convivencia escolar y el Plan PREVI (Plan de Prevención de la Violencia y promoción de la convivencia en los centros escolares).

 

Recientemente, en el ámbito de la Comunidad Valenciana se ha puesto en marcha el Observatorio para la convivencia escolar a modo de atalaya administrativa y de expertos desde la cual observar mejor el fenómeno, sus perfiles, su evolución, su idiosincrasia, etc., con el fin de orientar las políticas educativas y responder de manera adecuada y óptima al reto que supone la superación de la violencia en nuestras aulas. No es la panacea, ni la respuesta definitiva, pero está ayudando a la comunidad educativa en general y a la docente en particular a ser consciente de la magnitud del problema, a no sentirse sólo ante los problemas de convivencia y a orientar mejor su acción ( la individual y la colectiva) ante casos de violencia.

Así, el observatorio ha puesto en marcha varias iniciativas que le sirven para seguir recogiendo información relevante al respecto y, a la vez, ofrecer apoyo y orientación a alumnos, profesores, padres y sociedad en general. A través de la página WEB "orientados" ofrece protocolos donde describir un problema puntual de violencia/acoso escolar, (como testigo, víctima, agresor, conocedor terciario, etc) de manera anónima. La misma página ofrece información sobre cómo actuar en cada caso, cuáles son los indicadores de violencia escolar, recomendaciones de a quién dirigirse, cuáles son las secuelas más comunes, los riesgos de no actuar, etc.

Paralelamente, el observatorio recoge información de los casos más graves que se producen en los centros educativos a través de la actuación de la inspección de educación (con unos protocolos de actuación elaborados al efecto), en colaboración con los Equipos directivos y los Departamentos de Orientación.

Fruto de todo ello ha sido la puesta en marcha de un programa de formación del profesorado que consta de una carpeta con material específico que da soporte didáctico a cuatro "cortos", en formato DVD que están basados en guiones elaborados teniendo como soporte principal expedientes disciplinarios instruidos en centros educativos valencianos. Los cuatro "cortos" abordan las situaciones-tipo más comunes en casos de violencia escolar siendo sus títulos muy representativos de las cuestiones que abordan:

En una primera fase se van a llevar a cabo, - con la ayuda de asesores de Centros, de Formación, Innovación y Recursos Educativos (CEFIREs) e Inspectores de Educación formados específicamente para ello - al menos 17 acciones formativas dirigidas al profesorado de la ESO bajo la modalidad de "Proyectos de Formación en centros".

La idea es, después de valorar la experiencia, extender dicha formación a padres/madres (a través de iniciativas de "escuelas de padres" dinamizadas desde los Departamentos de Orientación de los centros) y al alumnado (a través del Plan de Acción Tutorial).

Todo ello en el marco del Plan PREVI (Plan de Prevención de la Violencia y promoción de la convivencia en los centros escolares), liderado por el Instituto Valenciano de Evaluación y Calidad Educativa, que incluye además:

6-A modo de conclusión: los centros educativos como proyectos colectivos de ciudadanía activa.

Iniciativas como la señalada en el punto anterior suponen un apoyo claro y decidido por parte de la Administración educativa a la labor desarrollada por los centros educativos.

Evidentemente ni resuelve ni agota el problema de la violencia escolar, cuya naturaleza en su etiología y manifestaciones es enormemente complejo, siendo más "la punta del iceberg" de una realidad social que "el epicentro del seísmo".

Así, a nuestro juicio se debería complementar este Programa de Prevención de la violencia con medidas del tipo:

Otras medidas, más allá del programa PREVI, y de carácter más estructural, podrían ser:

 

Todas la medidas apuntadas y algunas más, no serán suficientes para erradicar totalmente la violencia de nuestros colegios e institutos. Y es que como señala Domingo Moratalla :

"los educadores no podemos estar ajenos a estos fenómenos porque inciden en la transformación de las coordenadas culturales que condicionan el quehacer educativo. Aunque nuestra actividad se siga realizando en las mismas paredes de los mismos centros y con los mismos esquemas administrativos; aunque hayamos mostrado una especial preocupación para ponernos al día ...las nuevas coordenadas culturales nos están exigiendo una nueva mentalidad. Para la nueva mentalidad que necesitamos , la ciudadanía activa no se nos presenta como una meta conseguida, ni siquiera como un punto de partida. Se nos presenta como un horizonte de trabajo donde hay numerosas tareas pendientes, unas relacionadas con la gestión de la violencia o la resolución de conflictos, otras relacionadas con la necesidad de convertir los centros en espacios para un aprendizaje de ciudadanía."

Madrid, 6 de noviembre de 2005

7-Bibliografía.

AA.VV. (2005) "Formación para la convivencia. Guía para profesores". Observatorio para la Convivencia Escolar . Conselleria de Cultura, Educación y Deporte. Generalitat Valenciana.

AA.VV. (2005) Violencia y Escuela. IX Reunión Internacional sobre biología y sociología de la violencia. Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia. Valencia.

AA.VV. (2000) Violencia escolar: el maltrato entre iguales en la Educación Secundaria Obligatoria. Informe de la Oficina del Defensor del Pueblo. Madrid.

Esteve, J.M (1999) "El profesorado ante las nuevas responsabilidades". Seminario Internacional: la UNESCO y los retos de la educación a finales de siglo. El profesorado ante el siglo XXI. Granada.

Díaz Aguado, M.J (2002) "Convivencia Escolar y prevención de la violencia". Página Web del Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa.

Díaz Aguado, M.J.; Martínez, R y Martín, G (2004) La violencia entre iguales en la escuela y en el ocio. Estudios comparativos e instrumentos de evaluación. Instituto de la Juventud. Madrid.

García Martínez, J (1999) "Profesionalidad docente: caracterización ,perspectivas y desafíos". En "Àgora del Professorat 99". Conselleria de Cultura, Educación y Deporte. Generalitat Valenciana. Valencia.

Garrido Genovés, V. (2005) "La Prevención de la Violencia en y desde la Escuela" , en Actas de las Jornada de Formación del Colegio Oficial de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y en Ciencias" de Valencia. 2005.

Ortega, R (1994) Violencia interpersonal en los centros educativos de enseñanza secundaria. Un estudio sobre el maltrato y la intimidación entre compañeros. Revista de Educación, 304, págs 55-57.

Ortega, R y Mora –Merchán, J.A. (2000) Violencia escolar: mito o realidad. Mergablum. Sevilla.

Ortiz, A. Mª ( 2005) "El acoso que hiere a nuestros hijos" en Crónica de El Mundo. 18/Sep/2005 y en la Web www.acosoescolar.com.

Serrano Sarmineto, A y Iborra, I (2005) "Violencia entre compañeros en la escuela". Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia - Metrasesis. Serie Documentos, nº9. Valencia.