Es imprescindible un pacto escolar sensato

Pilar Cavero Montori y Xavier Gisbert da Cruz.

Asociación de Catedráticos de Instituto ANCABA- Madrid

Analizando lo acontecido en materia educativa a lo largo de los últimos quince años, se puede sin duda afirmar que mientras la izquierda española no cambie su discurso, la enseñanza pública en España seguirá condenada al fracaso. La clave no está en pedir o exigir una enseñanza pública de calidad sino en trabajar para ello.

La política educativa socialista, mantenida por el PP hasta la aprobación de la LOCE, y que desgraciadamente sigue en vigor tras su paralización, es la verdadera culpable de la desastrosa situación de nuestro sistema educativo. Los pésimos resultados que reflejan los indicadores nacionales e internacionales, el malestar de los docentes, la ingobernabilidad de las aulas, el nivel de violencia en los centros, el desánimo, el pasotismo, la "fuga" de alumnos de la red pública a la concertada son consecuencia de la aplicación de una mala ley, la LOGSE, una de las peores leyes educativas que ha conocido Europa.

El anteproyecto de LOE viene ahora no sólo a recuperar gran parte de la letra y del espíritu de esta ley anticuada y fracasada, sino que va más allá, garantizando así un futuro con peores resultados que los obtenidos con la LOGSE, si ello es posible.

Si pudiéramos retirar las vendas ideológicas que cubren los ojos de muchos sectores que abanderando la enseñanza pública la están hundiendo en la miseria, se podría poner fin al daño irreparable que se está causando a nuestros jóvenes y a nuestra sociedad y muchos padres se darían cuenta de que están perjudicando a sus propios hijos.

Es hora de superar ciertos prejuicios y basta para ello mirar un poco a los países de nuestro entorno. Los problemas no son fáciles de resolver, pero juntos se abordan mejor.

La LOCE, aunque poco valiente y tardía, ha sido la ley más apoyada por el profesorado, porque daba respuesta a muchos de los problemas de nuestro sistema educativo (véanse las numerosas encuestas realizadas, incluso por sindicatos como Comisiones Obreras).

ANCABA fue la primera Asociación que alzó su voz a principios de los 90 para avisar y alertar de los efectos perversos y negativos de la LOGSE, efectos que se han confirmado y que ya nadie discute. Ahora nos vemos en la obligación de alertar de nuevo sobre los nefastos efectos de las propuestas contenidas en el anteproyecto de la LOE y, si no se rectifica el rumbo que este pretende dar a nuestra educación, vamos al mayor de los fracasos. Consideramos que la LOCE merecía una oportunidad porque algunas de sus propuestas eran realistas y beneficiosas para mejorar la situación de nuestro sistema.

El PP votó en contra de la LOGSE pero cuando llegó al poder la siguió aplicando durante seis años hasta que aprobó la LOCE. El PSOE votó en contra de la LOCE y en cuanto llegó al poder la paralizó impidiendo su desarrollo. Esto sin duda legitima al PP para borrar de un plumazo la LOE cuando vuelva a gobernar. żEs esto lo que necesitamos? żEs esto lo que queremos? żEs esto lo que se merece nuestra sociedad?

Si queremos evitar que la educación siga estando sometida a los vaivenes de la política, es preciso llegar a algún tipo de acuerdo o de pacto que sea duradero y que garantice lo que el actual gobierno manifiesta en la exposición de motivos de su anteproyecto de LOE y que dice textualmente "La ley se asienta en la convicción de que las reformas educativas deben ser continuas y paulatinas y que el papel de los legisladores y de los responsables de la educación no es otro que el de favorecer la mejora continua y progresiva de la educación que reciben los ciudadanos" (pág. 10-11) pero que desgraciadamente incumple. Es evidente que esta afirmación contradice las actuaciones del propio gobierno en materia educativa y lo que es peor, destruye su credibilidad.

En cualquier caso y a pesar del daño causado, aún estamos a tiempo de rectificar. La solución no es fácil y requiere un gran esfuerzo y una gran generosidad por parte de quien en estos momentos tiene la responsabilidad de gobernar, si es verdad que la educación le interesa y le preocupa. La recetas mágicas no existen y prueba de ello es que ningún país ha encontrado soluciones definitivas a los problemas que plantea la educación. Pero sin pretender ser diferente, las medidas que se tomen tenderán a empeorar o a mejorar la situación. Lo que es incuestionable es que si se sigue utilizando la educación con fines políticos la mejora no es posible.

Si de verdad se quiere una ley consensuada, una ley que dé respuesta a los problemas que nuestro sistema educativo plantea y no una ley sin futuro como sería la LOE, no cabe otra solución que retirar el actual anteproyecto de ley y poner sobre la mesa como documento de partida la LOCE, que es la ley actualmente en vigor. Esto permitiría aprovechar los elementos de la LOCE que se están aplicando y negociar los demás modificando y consensuando los aspectos que se consideren necesarios. Una decisión diferente no haría más que confirmar que lo manifestado en la exposición de motivos de la LOE es puro cinismo y que al actual gobierno la educación de nuestro país no le interesa lo más mínimo.

Un pacto que se sitúe por encima de los intereses partidistas de algunos sectores, centrado en los verdaderos intereses de alumnos, padres y profesores, es decir de la sociedad, sería un buen punto de partida.