Propuestas a los senadores de educación por parte de la Federación de Sindicatos de Profesores de Secundaria (FPS) sobre el proyecto de ley de ordenación de la educación (LOE). Madrid, febrero y marzo de 2006.

Índice

  1. Temas relacionados con la evaluación y promoción de los alumnos
  2. Temas relacionados con el currículum
  3. Temas relacionados con la ordenación del sistema educativo
  4. Temas relacionados con la promoción de los docentes del Cuerpo de Maestros de Primaria al Cuerpo de Profesores de Secundaria.
  5. Temas relacionados con los cargos directivos

1. Temas relacionados con la evaluación y promoción de los alumnos

1.1 Pensamos que no es bueno que una Junta de Evaluación ante diferentes alumnos, que todos ellos tienen 3 asignaturas pendientes, pueda promocionar de curso a unos y no a otros, sin ninguna prueba comparable ni ningún criterio objetivo.

Proponemos que para poder aprobar a un alumno una asignatura por criterio de la Junta de Evaluación, sea imprescindible la existencia de pruebas escritas revisables que demuestren que el alumno ha obtenido la calificación mínima establecida, por ejemplo haber obtenido como mínimo un 3 en la materia en cuestión, y que ha tenido buena actitud y un buen comportamiento, demostrable por ausencia de partes de incidencias o sanciones disciplinarias.

1.2 Consideramos que no es bueno que en la ESO se pueda pasar de curso con tres asignaturas pendientes, aunque se diga que sólo se permitirá de forma excepcional (Artículo 28.3), ya que en la práctica la excepción se puede convertir en norma.

Pensamos que un alumno que tiene dificultades de aprendizaje no puede aprovechar un curso entero si además tiene que superar tres asignaturas pendientes del curso anterior. Proponemos que con tres asignaturas pendientes ya se deba repetir curso en la ESO.

1.3 Creemos que es un error que no se pueda repetir cada curso siempre que sea necesario.

En el Art. 28.6 se dice que "el alumno podrá repetir el mismo curso una sola vez y dos veces como máximo dentro de la etapa (ESO)". Si ya se ha repetido dos veces, este criterio nos lleva de nuevo a la promoción automática que tanto daño ha hecho a los alumnos, por la falta de motivación que produce en ellos saber que, aunque se suspenda todo, se pasará al curso siguiente.

El actual redactado significa que todos los alumnos repetidores, hagan lo que hagan, pasaran al curso siguiente. Esto no tiene ninguna explicación pedagógica ya que el alumno repetidor no tiene ningún estímulo para esforzarse. En estas condiciones hacer repetir a un alumno no sirve de nada, como dicen los que critican la repetición, ya que no existe ningún estímulo para estudiar. Muy diferente sería si el alumno supiera que si suspende, tendrá que volver a repetir o, si así lo consideran sus profesores, pasar a cursar otro tipo de estudios, como un Programa de Cualificación Profesional (PCP).

Por ello proponemos que en lugar del actual Artículo 28.6, se establezca que cuando un alumno tras repetir un curso continúe sin alcanzar los mínimos necesarios para acceder al curso siguiente, el profesorado pueda recomendar a partir de los 14 años, seguir un Programa de Cualificación Profesional (PCP) de preparación al mundo laboral. Esto implica que los PCP se han de poder iniciar a los 14 años y que han de tener una duración de uno o dos cursos para cubrir los 16 años de escolarización obligatoria. Para las personas que lo deseen y para promover la formación continua, debe establecerse un curso puente posterior a los PCP para obtener el título de la ESO.

Asimismo, dado que la Educación Secundaria sólo es obligatoria hasta los 16 años, reconocer, sin más, el derecho del alumno a permanecer en la ESO hasta los 18 años, nos parece un error de primera magnitud: el alumno debe ganar ese derecho, y debería considerarse este derecho adquirido únicamente cuando la actitud del alumno lo merezca.

La prórroga en la ESO hasta los 18 años debe otorgarse a quienes muestran interés por sus estudios, se esfuerzan y respetan las normas del centro, a sus profesores y compañeros.

La decisión en este punto debe recaer, de modo vinculante, en el equipo educativo del alumno, que a la vista de las posibilidades del mismo, su interés, comportamiento e historial, debería poder denegar el derecho a esta prórroga y desviar al alumno a Programas de Cualificación Profesional.

Esta medida, además de orientar al alumno hacia estudios en los que realmente aproveche los recursos que en él invertimos, daría una reforzada autoridad al profesorado y reforzaría el papel de la disciplina y el esfuerzo cotidiano en los centros educativos. Hay derechos que hay que ganarlos. Ese sería un buen mensaje.

1.4 Pensamos que es un error no determinar por ley un tiempo mínimo entre las calificaciones de final de curso y las "pruebas extraordinarias de las materias no superadas" a las que se refiere el Artículo 28.4 para la ESO y el Artículo 36.3 para el Bachillerato.

Conviene recordar que, por motivos de simple comodidad organizativa, en algunas Comunidades Autónomas, como por ejemplo Cataluña, sólo se deja una semana, lo cual es totalmente absurdo ya que lo que no se ha aprendido en un curso no se puede aprender en una semana.

Para que realmente las pruebas extraordinarias sea una segunda oportunidad, para poder educar a los alumnos en la cultura del esfuerzo y la responsabilidad, y para favorecer a los alumnos que tienen un ritmo de aprendizaje más lento, proponemos que las pruebas extraordinarias sean fijadas en la LOE a principios del mes de septiembre.

1.5 Pensamos que es un error establecer las llamadas pruebas de diagnostico en 4 de Primaria y en 2 de ESO.

En Cataluña hace años que se hace y el sentir general entre profesores y alumnos de Secundaria es que no sirven para nada. Como no tienen valor académico, ni existe ningún control sobre si en un centro ayudan o no a sus alumnos para que el centro "quede bien", hay centros que se niegan a pasarlas, profesores que se niegan a pasarlas o a corregirlas e incluso bastantes alumnos, que una vez han sabido que no influyen en su nota, se niegan a acabar los ejercicios cuando ya están cansados o los contestan al azar para acabar antes. Dictamen refuerzo

Por esto proponemos que la evaluación de competencias básicas, establecida en el Artículo 21, no se haga en el 4 curso de Primaria sino al final de la Primaria y que tenga valor académico para poder acceder o no a la ESO o bien sirvan para detectar a los alumnos que pasen a secundaria con carencias formativas, de modo que aquellos que lo necesiten, por haber suspendido en alguna asignatura, tengan ya en primero de ESO un horario adicional de refuerzo en esa o esas materias, con un horario semanal ampliado con respecto a los alumnos que demuestren estar en posesión de los conocimientos y procedimientos adecuados. De este modo la prueba tendría una repercusión académica, sería importante para alumnos, familias y maestros y serviría para evaluar el sistema, evaluar a los centros y para tener una primera evaluación del alumnado a su llegada a los centros de secundaria. Igualmente consideramos necesario establecer después de la ESO una prueba externa de acceso al Bachillerato y la FP, para garantizar así que los alumnos que acceden al Bachillerato y a la FP tienen los conocimientos mínimos para aprovechar con éxito dichos estudios.

Queremos dejar constancia que las "pruebas de acceso" son una constante en el redactado de la LOE. Por ejemplo en el Artículo 49 se establecen unas pruebas de acceso posteriores a la ESO para acceder a las enseñanzas profesionales de Música y Danza. En el Art. 52 se establecen otras para acceder a las enseñanzas profesionales Artes Plásticas y Diseño. De la misma manera es lógico establecer después de la ESO una prueba de acceso a los CFGM y al Bachillerato (que son unos estudios más elevados).

1.6 Pensamos que no es suficiente que al final de la Primaria simplemente se deba entregar un informe para que el centro de Secundaria conozca el expediente académico del alumno.

La Administración tiene que garantizar a las familias que si su hijo pasa a la ESO es porque ha logrado los conocimientos y las habilidades mínimas para poder seguir con posibilidades de éxito dichos estudios. Consideramos que la Administración debe ejercer su responsabilidad de evitar posibles fraudes en las calificaciones. Por lo tanto, pensamos que la Administración habría de establecer un control externo que evaluara si el alumno está o no preparado para pasar a la ESO.

En este sentido estamos completamente de acuerdo con el texto del Preámbulo de la LOE, sobre el concepto de "rendir cuentas" a la sociedad por parte de los centros, es decir con la idea de que los centros deban rendir cuentas de como aprovechan los recursos que reciben de la Administración.

2 Temas relacionados con el currículum


2.1 Consideramos que no es correcto el haber introducido también en el Bachillerato una asignatura sobre "la ciudadanía". Esta asignatura puede tener sentido en la ESO pero no en un Bachillerato y menos si éste sólo tiene dos cursos. Los valores que se transmiten en esta asignatura ya han de estar asumidos en la ESO.


2.2 Consideramos que es un error no autorizar explícitamente en la LOE que las asignaturas "Ciencias de la Naturaleza" de 1 y 2 de ESO se podrán impartir de forma desglosada en alguno de sus contenidos, como aparecía en el redactado anterior, ya que esto permitía que los profesores de la especialidad "Biología y Geología" pudieran explicar su materia en 1 de ESO y los profesores de "Física y Química" la suya en 2 de ESO.

Con el actual redactado del Artículo 24.4 estos profesores estarán obligados a impartir clases de una materia que no son especialistas, lo cual es una gran perdida para nuestra enseñanza. No es lo mismo que, por ejemplo, un profesor de "Biología y Geología" explique la estructura y función de los invertebrados que el que lo haga un profesor de "Física y Química", o que la corriente eléctrica la explique un profesor de Biología y Geología en lugar de un profesor de "Física y Química. Por lo tanto proponemos que se vuelva al redactado anterior.

2.3 Pensamos que no es conveniente establecer que en la ESO la "Segunda lengua extranjera" y la "Cultura clásica" sean materias voluntarias (optativas).

Consideramos que estas dos materias tienen que ser cursadas por todos los alumnos de la ESO puesto que una "Segunda lengua extranjera" es un valor añadido, y exigido, en el mundo laboral. Y la "Cultura Clásica" porque imparte unos valores, que no son utilitarios ni crematísticos, sino que representan las raíces de nuestra lengua y de toda nuestra cultura, y especialmente, el inicio de la Democracia y el Derecho.

2.4 Consideramos que es preferible el termino "asignatura" que el termino "materia" si no se aclara muy bien su significado (Ver Art. 36.1).

Es preferible utilizar la palabra "asignatura" en lugar de la palabra "materia" ya que en algunas CCAA, algunas asignaturas se imparten en dos cursos con el mismo nombre y en el caso de que un alumno de 2 de Bachillerato suspenda cuatro asignaturas, la Consejerías de Educación pueden entender que las cuatro asignaturas suspendidas sólo suponen dos materias suspendidas y que, por lo tanto, el alumno de 2 de Bachillerato no tiene que repetir.

3. Temas relacionados con la ordenación del sistema educativo

3.1. Consideramos que es un error que los Programas de Calificación Profesional (PCP) para alumnos que no tienen posibilidades de acabar la ESO se establezcan a partir de los 16 años y sólo de forma excepcional a partir de los 15 años.

Establecer que los Programas de Cualificación Profesional (PCP) son para los alumnos que cumplan 16 años antes del 31 de diciembre del año en que se inicia el programa y, excepcionalmente para los que cumplan 15 años (ver Art. 30.1), en nuestra opinión es un error. Nuestra experiencia nos indica que a un alumno que a los 14 años manifiesta que no quiere seguir estudiando la ESO, no hay forma humana de obligarle a hacerlo. A partir de los 14 años ya se debe ofrecer otra vía, que llegue hasta los 16 años y que prepare bien para el acceso al mundo laboral. Se ha de facilitar que estos alumnos aprendan alguna cosa que les permita encontrar un trabajo. Además, se ha de establecer, para los alumnos que lo deseen, un curso puente posterior para que puedan obtener el título de la ESO.

Nosotros pensamos que deberían establecerse unos PCP de dos años para los alumnos que después de repetir 1 de ESO no están preparados para aprovechar el 2 de ESO, es decir alumnos que ya tienen 14 años cumplidos. Esta vía alternativa permitiría a estos alumnos acceder al mundo laboral a los 16 o más años, con una cualificación profesional. Luego, mediante un curso puente, si lo desea, podría acceder al título de la ESO. Estos cursos se deberían realizar en aulas especializadas.

La cohesión social no se deriva de que todos estén estudiando lo mismo y en la misma aula hasta los 16 años. Con eso lo que se consigue es que aumente la conflictividad.

Hay muchas actividades deportivas, culturales y lúdicas, fuera o dentro del centro educativo, que permiten las relaciones entre todos nuestros jóvenes independientemente de que vayan o no a la misma aula.

Proponemos pues que los Programas de Calificación Profesional (PCP) se puedan iniciar a partir de los 14 años, que tengan pues uno o dos cursos, y que se establezca un curso puente posterior para acceder al título de la ESO para los alumnos que lo deseen.

3.2 Consideramos que no es acertado que se establezca un camino más fácil (diversificación curricular) a partir del 3 de ESO para obtener el mismo título que los demás y en el mismo tiempo.

Si a los alumnos que ya han repetido una vez, y que no han conseguido superar el 2 de ESO, que son alumnos que tienen 14 años (o 15 años si han repetido en Primaria), se les ofrecen programas de diversificación curricular para obtener el título de la ESO más fácilmente, lo que sucede donde ya se hace, es que todos estos alumnos solicitan seguir ese camino ya que después su título les permite igualmente incorporarse al Bachillerato o a la FP, con lo que previsiblemente estas dos etapas se degradarán en muy pocos años. Para evitarlo, o se establecen pruebas de acceso al Bachillerato y a la FP después de la ESO para todos los alumnos que titulen en 4, incluyendo también a los alumnos de diversificación, o la "diversificación curricular" debe comportar un año más de escolarización, dado que estamos ante alumnos que necesitan un mayor tiempo de aprendizaje por razón de su capacidad. En este último caso, la medida de alargar la diversificación un año más, podría poner coto al mal uso y abuso de la diversificación, cuando se contempla como vía deseada por alumnos con plena capacidad pero que se esfuerzan en demostrar su incapacidad para cursar en diversificación.

3.3 Consideramos que es necesario que la Ley establezca la creación de aulas o centros de acogida para los alumnos que se incorporen a nuestro sistema educativo sin la preparación necesario o cuando el curso ya está demasiado avanzado (Ver Art. 79).

Actualmente es frecuente que a las aulas lleguen alumnos que no saben nuestro idioma o que no conocen nuestras costumbres ni entienden nuestra escala de valores. No se puede incluir a estos alumnos, sin más, en las aulas convencionales, cerrar la puerta y dejar que el profesor se las apañe como pueda, diciendo que estos alumnos se adaptan rápidamente, porque no es verdad. Nuestras propuestas al respecto son:

  1. Estos alumnos han de estar en aulas especiales hasta que conozcan nuestra lengua, conozcan nuestras costumbres y respeten nuestra escala de valores.
  2. Se han de incorporar a los cursos en los que puedan asimilar lo que se está trabajando, que no siempre coincide con lo que estudian los de su edad. En casos de mucho desnivel habrá que hacer grupos especiales hasta que estos alumnos lleguen a la edad laboral.
  3. Todos los centros sostenidos con fondos públicos han de tener un porcentaje de alumnos inmigrantes similar. Para ello todos estos centros han de ser gratuitos y para ello es imprescindible que para las familias sin recursos, los conciertos cubran el 100% del coste de la plaza.

3.4 Del mismo modo, por lo que se refiere a la atención a la diversidad del alumnado, tal y como está hoy en día configurada, se muestra como inviable para el profesorado, que debe atender situaciones extremadamente variadas en un mismo aula.

El sistema actual termina por adecuar su ritmo al de aquellos que no desean seguir estudiando, por lo general al de alumnos objetores escolares que impiden el derecho de otros a la educación.

Un sistema que realmente atienda a la diversidad debe comenzar por atender, tan bien, con tanta dedicación y con tanto respeto a los alumnos aventajados e interesados por sus estudios como a cualesquiera otros.

Cuando se usa la expresión "atención a la diversidad", parece que se da por sentado que diversos son quienes tienen problemas de capacidad, de comportamiento o de base, que estos son los no atendidos por el sistema. Se da por sentado que los alumnos aventajados (o "aventajables") ya están siendo atendidos; pero esta impresión es falsa de todo punto. Precisamente una de las mayores tragedias de nuestro sistema es que estos alumnos, que tienen un enorme potencial (y no hablamos de los superdotados), no están siendo atendidos. Los esfuerzos de los profesores hoy por hoy se derraman ineficazmente sobre una variedad de alumnos que no incluye al sufrido alumno que quiere y puede aprender y desespera de conseguirlo en un centro público.

Porque diversos somos todos, estos alumnos deben ser atendidos a su ritmo y sin interrupciones. Y tienen derecho a ello. Sólo puede realizarse esta atención de verdad, discriminando al alumnado, discriminando, sí, porque discriminar es ver, es distinguir y no hay ciencia ni técnica que pueda serlo sin discriminación.

Reivindicamos la discriminación positiva a favor de la educación, el derecho a que el alumno esté en un entorno de trabajo que le enriquezca y le permita seguir creciendo. Por ello deben permitirse expresamente y debe regularse la posibilidad de establecer grupos de alumnos por nivel, bien de rendimiento, bien de interés, de modo que cada cual pueda ser atendido según sus necesidades de un modo real, no meramente supuesto, como en la actualidad.

La formación de grupos según la tipología del alumnado, permitiría un trabajo específico con cada grupo, sin decaer en los derechos de ninguno de ellos: al contrario, se trabajaría mucho mejor con todos; se sacaría todo el partido posible a cada alumno, y alumnos que en principio pudieron encuadrarse en grupos de alumnos desmotivados, podrían pasar a grupos de rendimiento normal cuando hubiésemos mejorado su apreciación de los valores de la educación y del saber.

Es totalmente falso que un alumno desmotivado se motive en un grupo heterogéneo como los actuales en que su fracaso está asegurado, porque no es atendido en sus necesidades de ningún modo, sencillamente porque es materialmente imposible hacerlo.

Quienes defienden a ultranza la comprensividad, no en el centro, sino en el aula, parecen creer que "son los alumnos buenos los que educan a los menos buenos". La realidad es más bien la contraria en la práctica; pero, además, se exagera el papel del alumno en la educación de sus iguales y se minimiza la función crucial del auténtico educador: el profesor, al que se deja ante una clase (por definición toda clase se basa en una distinción, en una clasificación según un rasgo común) que justamente no quiere ser una clase, una clase sin rasgo común alguno, una clase a la que nadie puede hacer frente y de la que difícilmente puede hacerse carrera.

Un profesor motivado, trabajando objetivos diferentes a los normalizados, con un grupo de alumnos sin motivación inicial, podría conseguir resultados que sorprenderían. Nuestro sistema actual, impide hacerlo.

4. Temas relacionados con la promoción de los docentes del Cuerpo de Maestros de Primaria al Cuerpo de Profesores de Secundaria.

Consideramos que es un error establecer una vía que permite el paso de un cuerpo a otro sin necesidad de superar unas oposiciones, ya que el docente pasa de una etapa educativa (la de Infantil o la de Primaria) a otra muy distinta (la de Secundaria).

Es pues muy diferente de la promoción del Cuerpo de Profesores de Secundaria al Cuerpo de Catedráticos de Secundaria, ya que los docentes de los dos cuerpos imparten clases en la mista etapa (ESO y Bachillerato). Para facilitar la promoción interna es suficiente hacer una reserva de un determinado porcentaje de plazas para dichos docentes en las oposiciones regulares al Cuerpo de Profesores de Secundaria.

No exigir a estas personas los mismos niveles de competencia en su materia que se exige a los opositores, es propiciar que el alumnado no tenga los mejores profesores sino aquellos que han seguido el camino más corto aprovechando un fallo de la Ley: La vía de aprobar unas oposiciones mucho más sencillas, las de maestro, e inmediatamente después hacer el acceso a la Secundaria. En este sentido cabe resaltar que en la Disposición Adicional Duodécima se piden 6 años de funcionariado para poder acceder a las plazas reservadas en las oposiciones, pero sorprendentemente no se establece ningún número mínimo de años para acceder a dicho cuerpo sin necesidad de hacer oposiciones.

También cabe señalar, a modo de ejemplo, que en la Comunidad Autónoma de Cataluña, donde los sindicatos de Primaria tienen una gran fuerza, este año se han convocado 1870 plazas de maestros y sólo 294 de Secundaria, de los que el 50% se reserva a los funcionarios del grupo B, por lo que el curso siguiente, con la LOE ya en vigor, con muchos maestros y pocos profesores de Secundaria, podría darse un trasvase muy significativo entre ambos cuerpos.

Por todo ello pedimos que para pasar del Cuerpo de Maestros de Primaria al Cuerpo de Profesores de Secundaria el único camino a seguir sea la superación de las correspondientes oposiciones, en las cuales se establecerá una reserva de plazas para dichos funcionarios, se valorará especialmente los años de docencia en centros públicos y los méritos, y quedaran exentos de superar la fase de prácticas.

Por otra parte, nos parece absolutamente injustificado y contrario a toda razón que se establezca para el Cuerpo de Maestros cuando accede al de Secundaria, un derecho que nadie ostenta en todo el sistema educativo: el permanecer en la misma plaza que ocupaba sin concurso: ello llevaría a poner siempre en primer lugar los derechos de estos funcionarios, sin tener en cuenta en absoluto los criterios de antigüedad, capacidad o mérito a que obliga nuestro sistema. Es una ruptura injustificada del sistema que se aplica en todos los casos y puede significar el desplazamiento de miles de Profesores de Secundaria o Catedráticos con mejor derecho.

5. Temas relacionados con los cargos directivos

5.1 Nos parece un gran error que se permita ser Director de un centro de enseñanza Secundaria a un maestro adscrito a dicho centro, como se desprende del redactado del Artículo 134.

No nos parece adecuado que un centro de Secundaria pueda ser dirigido por quien, según el propio Estado, no está capacitado para impartir docencia en todos sus niveles y sólo en los dos primeros cursos de la ESO. Este criterio es un absurdo que sólo se justifica desde la presión ejercida por diferentes colectivos.

5.2 Consideramos inadecuado que la ley establezca que en el Consejo Escolar del centro pueda haber alumnos de 12 años (Artículo 126.5), ya que ello implica decidir sobre, por ejemplo, aprobar o no la programación didáctica del centro, decidir la admisión o no de alumnos, aprobar o no las normas de organización del centro, etc. Es sorprendente que, en cambio, todas estas decisiones no las pueda asumir el Claustro de Profesores que son los profesionales del sector, los únicos especialistas y los únicos que pueden tener más de 30 años de experiencia. Es lamentable las pocas competencias que esta ley da al Claustro de Profesores.

Proponemos que los temas estrictamente académicas (programaciones y didáctica) sean competencia exclusiva de los profesionales del sector, de la misma forma que en la sanidad la diagnosis y los tratamientos de las enfermedades son competencias exclusivas de los médicos.

5.3 Pensamos que es un error establecer que en la selección del Director tenga el mismo peso el Claustro de Profesores que los miembros no docentes del Consejo Escolar. Pensamos que esto no es correcto porque los profesores son los únicos profesionales y los únicos que pasan toda su vida profesional en centros educativos. En cambio, los miembros no docentes son los alumnos, que pueden tener sólo 14 años (en el artículo 126.5 se dice que los alumnos pueden ser electores desde que cursan 3 de ESO); los padres, que sólo representan a un 5% de los padres, dado que sólo este porcentaje va a votar para escoger a sus representantes; y los representantes del personal no docente, que son muy pocas personas si se comparan con el profesorado.

También proponemos que el Consejo Escolar sea un órgano consultivo, para conocer mejor lo que el barrio y los diferentes colectivos esperan de la Dirección y un órgano de control de la gestión de la Dirección, pero no la máxima autoridad de gobierno del centro. No tiene ningún sentido que la Dirección de los centros quede paralizada en el hacer del día a día porque casi todas las decisiones han de ser revisadas primero por el Consejo Escolar.

5.4 Los Jefes de Estudios en Secundaria, por idénticos motivos, deben pertenecer a los cuerpos de Secundaria. De otro modo, funcionarios sin competencias en todos los niveles organizarían todos ellos y estaría al mando de un personal de mayor grupo y nivel. Algo, además de contraproducente en la organización del centro, contrario a los principios básicos de nuestro sistema funcionarial, como ya se ha acreditado por diversas sentencias.

5.5 Asimismo consideramos las Jefaturas de Departamento, como es obvio, deben ser siempre desempeñadas en los centros de secundaria por profesionales de los Cuerpos de Catedráticos en primer lugar y en su defecto del Cuerpo de Profesores de Secundaria en exclusiva, por razones de competencia en la materia: no olvidemos que los Departamentos se forman según especialidades y que son los especialistas los que deben organizar los contenidos, controlar su aplicación y atender a las reclamaciones. Si no se hace así, se atenderá a criterios diferentes a los que un análisis mínimamente racional recomienda.

Madrid, 14 de febrero de 2006