Pruebas externas al final de la ESO

Pruebas externas al final de la ESO

Antonio Jimeno.
Presidente del Sindicato de profesores AMES (Acción para la mejora de la Enseñanza Secundaria).

La Gaceta 3 febrero de 2012

El ministro de educación, el señor José Ignacio Wert, ha informado en el Congreso de los Diputados de su propósito de pasar del actual modelo de una ESO de 4 años y un Bachillerato o una FP de 2 años, a un modelo de una ESO de 3 años y un Bachillerato o una FP también 3 años. Es una medida muy acertada ya que permitirá que los alumnos puedan elegir un año antes, a los 15 años, lo que quieren seguir estudiando. Esto evitará uno de los principales errores de la LOGSE y de la LOE, que es obligar a todos los alumnos, sean cuales sean sus capacidades, a estar juntos en la misma aula hasta los 16 años; o hasta los 18 años, en el caso de los repetidores. Otra de las ventajas de este modelo es que, como la mayoría acabarán la ESO a los 15 años y la obligatoriedad de estudiar se mantiene hasta los 16 años, todos ellos iniciarán el Bachillerato o la FP, con lo que disminuirá el abandono escolar a esta edad, que en nuestro país es del 28,4%, el doble que la media europea.

Para que el futuro modelo comporte una mejora real de nuestra enseñanza, ha de ir acompañado de una prueba externa al final de la ESO, que permita saber si las calificaciones que dan los centros reflejan realmente los conocimientos de los alumnos. Sin esta prueba, los centros se verán obligados a seguir regalando el título de la ESO a muchos de sus alumnos, para evitar así que estos se vayan a otros centros más permisivos. Es lo que actualmente está pasando y lo que ha conllevado a que muchos alumnos no se esfuercen más, ya que saben que para aprobar la ESO no es necesario hacerlo. Sin una reválida de la ESO, el profesorado continuará sin poder educar a su alumnado en la cultura del esfuerzo y la responsabilidad, y cada año serán más los alumnos que llegarán mal preparados al Bachillerato y a la FP. Es decir, no se habrá mejorado nada.

En cambio, si se estableciera la necesidad de superar una prueba externa oficial al final de la ESO para poder seguir estudiando el Bachillerato o la FP, se conseguiría:

Además, la Administración educativa dispondría de datos objetivos, cada año, sobre cada uno de los centros educativos, públicos y privados y, lo que es más importante, mediante los contenidos y los planteamientos de las preguntas, podría incentivar la actualización de los conocimientos, el aprendizaje de los idiomas, el uso de los programas informáticos, etc. Continuar como ahora, sin ningún dato objetivo de lo que está pasando en los centros, sería un grave error respecto a la administración de los recursos económicos que se invierten en educación y respecto a disponer en el futuro de suficientes profesionales bien formados.

Sería muy conveniente un gran pacto de Estado a favor del establecimiento de una prueba externa al final de la ESO, como ya lo hay respecto a la prueba externa que se realiza después del Bachillerato y que tanto bien ha hecho a esta etapa. De todas formas, aunque el pacto no sea posible, el Gobierno debería actuar en la enseñanza con la misma firmeza con que ha actuado en la economía, para arreglar los problemas.

Barcelona, 3 de febrer de 2012

Antonio Jimeno.

Sindicat AMES (Acció per a la Millora de l'Ensenyament Secundari)
ames@ames-fps.com
www.ames-fps.com

NOTA: Pots enviar la teva opinió sobre aquest article a: ames@ames-fps.com