Propostes de la Comisión de Ciencias del Sindicato AMES presentadas el mes de junio de 2012 a la Secretaria General de Estado de Educación, Doña Montserrat Gomendio Kindelan, con motivo de la futura reforma del sistema educativo.

Consideramos que en la actualidad los alumnos de Secundaria no están recibiendo la formación científica necesaria para conocer el mundo natural y tecnológico que les rodea. Por lo tanto, pensamos que difícilmente podrán responder adecuadamente a los problemas que en el futuro deberán afrontar. Con el objetivo de que el Ministerio de Educación proceda a remediar esta situación, le exponemos las medidas que consideramos más necesarias y urgentes. Se trata de cinco ideas generales acompañadas de varias propuestas concretas, que seguramente podrán ser asumidas y compartidas por todos los grupos políticos. Éstas son las siguientes:

1. El conocimiento básico de las ciencias ha de ser considerado en la ESO como una parte esencial de lo que entendemos como "cultura general". La enseñanza de las ciencias no implica solamente adquirir unos conocimientos importantes, sino aprender una forma de trabajar muy útil para todos los aspectos de la vida, como es saber observar, hacerse preguntas sobre las observaciones, diseñar y realizar experiencias para contestar a esas preguntas, analizar los resultados y extraer conclusiones. Por lo tanto, nuestro sistema educativo debe proporcionar una formación científica básica con la misma consideración y el mismo tratamiento horario que se da a la formación en lenguas y en las materias no científicas. Para conseguirlo, mientras se mantenga la actual ESO, proponemos que:

a) En 3º de ESO todos los alumnos cursen por separado y con el mismo número de horas que las demás materias, las asignaturas "Biología y Geología de 3º de ESO" y "Física y Química de 3º de ESO"; y

b) En 4º de ESO todos los alumnos que después vayan a cursar un Bachillerato de Ciencias o una FP de las familias de ciencias, cursen las asignaturas "Biología y Geología de 4º de ESO" y "Física y Química de 4º de ESO".

2. En la enseñanza de las ciencias no es suficiente que el profesor imparta conocimientos teóricos, sino que es imprescindible la realización de prácticas de observación y experimentación en el laboratorio y en la naturaleza, en las que el alumno pase a ser el protagonista principal del proceso de aprendizaje. Por ello, en el currículum de las asignaturas de ciencias de ESO y Bachillerato, además de fijar unos contenidos teóricos es imprescindible establecer unas prácticas mínimas obligatorias. Igualmente, es necesario que se reconozca la necesidad de hacer desdoblamientos cuando el número de alumnos sea superior a los que caben en los laboratorios, para que todos puedan realizar las prácticas correctamente.

3. Para poder impartir las prácticas de una materia científica correctamente a nivel de Secundaria, es necesario que el profesorado sea un especialista en dicha materia. Esto significa que el docente de Secundaria que imparte las prácticas de "Biología y Geología" ha de ser un licenciado o un graduado en Biología, o en Geología o en una especialidad similar; y el que imparte las prácticas de "Física y Química" ha de ser un licenciado o graduado en Física, o en Química o en una especialidad similar. Mientras se mantenga la ESO, la forma más sencilla de conseguirlo es establecer que en 1º de ESO sólo se impartan contenidos de Biología y Geología y que en 2º de ESO sólo se impartan contenidos de Física y Química.

4. Si se comparan los contenidos de las diferentes materias se puede observar que existen los siguientes problemas:

a) Algunos temas se repiten en dos o más asignaturas del mismo curso. Por ejemplo, algunos contenidos de Biología y Geología también se dan en Geografía (el universo y la geodinámica externa), Historia (origen del ser humano), Educación Física (aparato locomotor) y Tecnología (medio ambiente), y algunos contenidos de Física y Química también se dan en Tecnología. Para evitar que los alumnos repitan unos contenidos y, en cambio, no vean otros por falta de tiempo, se han de reestructurar los curricula actuales.

b) Algunos temas se repiten en cursos sucesivos mientras que otros no se pueden ver por falta de tiempo. Por ejemplo, en Biología, la célula se estudia en todos los cursos de ESO y en todos los cursos de Bachillerato; la genética, la evolución y la ecología se estudian en tres cursos seguidos que son 4º de ESO en la asignatura "Biología y Geología de 4º de ESO", en 1º de Bachillerato en la asignatura "Ciencias del Mundo Contemporáneo" y en 2º de Bachillerato en la materia "Biología". En cambio, otros temas como la zoología y la botánica, que permiten conocer y valorar la biodiverdad observable a simple vista y que son la base de la ecología; la fisiología de los organismos y la etología o no disponen de tiempo suficiente o simplemente no se ven. Mientras se mantenga el actual sistema educativo, la forma más sencilla de evitar esta situación es establecer que en las asignaturas sucesivas ningún tema se repita al año siguiente y que la materia del Bachillerato "Ciencias del Mundo Contemporáneo" sólo sea obligatoria para los alumnos que no cursan el Bachillerato de Ciencias.

c) Los alumnos tienen dificultades para entender algunos conceptos por no haber recibido previamente la formación imprescindible que se imparte en otra materia. Esto sucede, por ejemplo, en el Bachillerato, entre Física y Matemáticas y entre Biología y Química. Se debe proceder a realizar un estudio comparativo de los actuales contenidos de todas las asignaturas de la ESO y del Bachillerato para asegurar que, antes de abordar un nuevo tema, el alumno ya ha recibido los conocimientos necesarios que se imparten en las otras asignaturas.

5. Pensamos que un Bachillerato de dos años es insuficiente para conseguir que los alumnos que han seguido una enseñanza comprensiva hasta los 16 años puedan adquirir la formación necesaria para acceder a los estudios universitarios. Para solucionar este problema proponemos las siguientes medidas:

a) Establecer un sistema educativo en el que los alumnos estén en los centros de Primaria dos años más, es decir hasta los 14 años. A partir de esa edad los alumnos podrían iniciar una Bachillerato de 4 años o una FP de Primer Grado de dos años y luego, a los 16 años, quienes quisieran podrían continuar con una FP de Segundo Grado (grado medio) de dos años o bien dirigirse al mundo laboral. La razón pedagógica de este cambio es que para la enseñanza de los alumnos de 12 y 13 años es más adecuado un maestro bien formado que les imparta varias materias, que no tener un especialista diferente para cada una de las materias.

b) En el caso de que lo anterior no fuera posible, sería conveniente pasar a un sistema educativo de tres cursos de ESO, después de los cuales se pudiera elegir entre cursar un Bachillerato de tres años, o una FP de grado medio de dos o tres años o un curso de preparación para el mundo laboral.

c) Tanto si se opta por la primera o por la segunda opción, es imprescindible establecer al final de la enseñanza obligatoria una prueba externa de mínimos cuya superación sea indispensable para poder iniciar el Bachillerato o la FP. Dicha prueba sería obligatoria tanto para los alumnos de la enseñanza pública como para los de la enseñanza privada. A los alumnos que no la superaran se les debería permitir un año más de escolarización para preparar dicha prueba, siempre y cuando su centro lo admitiera. Esta prueba serviría también como puerta de entrada para cualquier persona que, después de unos años, fuera cual fuera su formación académica, quisiera acceder al Bachillerato o a la FP.

Todas estas propuestas pretenden ser una aportación útil para conseguir la mejora de la enseñanza de las ciencias en las primera etapas educativas y, por lo tanto, para la mejora de toda la enseñanza en general.

Barcelona, 5 de junio de 2012

Comisión para la mejora de la enseñanza de las Ciencias en Cataluña
Sindicato AMES (Acción para la Mejora de la Enseñanza Secundaria)

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