El Papa lee la cartilla al embajador de Zapatero

Ángel Villarino. LA RAZON 21 - 05 - 2006

Recibe a Vázquez con una cerrada defensa de la familia tradicional y la asignatura de Religión

Benedicto XVI recibió ayer las credenciales de Francisco Vázquez

Roma- El nuevo embajador entregó ayer sus cartas credenciales en el Estado Vaticano y se encontró con un mensaje firme y directísimo del Pontífice, en el que enumeró los distintos puntos de desacuerdo con el Gobierno socialista y defendió los valores de la familia tradicional y de la enseñanza religiosa. Frente a los matrimonios homosexuales y las parejas de hecho, el Papa reivindicó «la belleza y fecundidad de la familia fundada en el matrimonio, su altísima vocación y su imprescindible valor social» y exigió que la unión tradicional no sea «suplantada y ofuscada por otras formas o instituciones diversas». Benedicto XVI auguró poder defender dichos valores, así como el «derecho a la vida desde el nacimiento» (una crítica a las leyes sobre el aborto), en el Encuentro Mundial de las Familias, que se celebrará el 9 y 10 de julio en Valencia.

El Papa dedicó después uno de los puntos capitales de su discurso a la educación religiosa. El mensaje fue meridiano: «La Iglesia insiste también en el derecho inalienable de las personas a profesar sin obstáculos, tanto pública como privadamente, la propia fe religiosa, así como el derecho de los padres a que sus hijos reciban una educación acorde con sus propios valores y creencias, sin discriminación o exclusión explícita o encubierta». En este sentido, se congratuló con la «gran demanda» de educación religiosa registrada en nuestro país y recordó que, según la Constitución española, la enseñanza de la fe católica ha de impartirse «en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales».

Pese al «rapapolvo», Benedicto XVI se mostró en diversas ocasiones abierto al diálogo y se deshizo en halagos con el pueblo español, deseando suerte a Vázquez en su labor. «Le reitero mis mejores deseos en el desempeño de la alta misión que se le ha encomendado, para que las relaciones entre España y la Santa Sede se refuercen y progresen, reflejando el respeto y el afecto de tantos españoles por el Papa», concluyó.

Vázquez, que aceptó el cargo de embajador el pasado 17 de enero, ha llegado a la sede diplomática con la tarea de apaciguar las relaciones con el Vaticano. «Mi nombramiento conlleva una clara voluntad de diálogo por parte del Gobierno de España, que designa como Embajador ante Su Santidad a un político que nunca ha ocultado su condición de católico y que siempre ha intentado ser públicamente consecuente con su fe», explicó ayer en su discurso ante el Pontífice. «En mi ánimo se añade la intensa emoción que me embarga por mi condición de católico al poder realizar mi misión en la cercanía del Vicario de Cristo, a la vez que como hijo de la Iglesia se me da la oportunidad de poder servirla», agregó. En un encuentro con periodistas posterior a la audiencia, el embajador renovó su admiración por el Papa, explicó que la entrevista se mantuvo en un ambiente cordial y aseguró que no hubo reprimenda en las palabras de Benedicto XVI.

Desde que llegó a la capital italiana, Vázquez ha iniciado un intenso trabajo diplomático, con encuentros con altos representantes de la Curia romana, y se ha rodeado de asesores con un profundo conocimiento de la Santa Sede. Sus esfuerzos fueron minuciosamente expuestos por el embajador en la audiencia. «Cuente Su Santidad -tranquilizó Vázquez- con mi absoluta dedicación al servicio de esa voluntad de colaboración que mi Gobierno desea expresarle, reconociendo la ingente tarea que realiza la Iglesia española en el campo de la solidaridad y la igualdad, valores que el Gobierno comparte, coincidencia que debe servir para aumentar la cooperación entre la Santa Sede y España».

Vázquez pidió la colaboración de la Iglesia para el «proceso de paz» en España. En nombre de Zapatero, hizo referencia a la Alianza de Civilizaciones como posible punto de colaboración con el Vaticano. Y deseó que las relaciones se «prolonguen en el tiempo» y sean «satisfactorias, independientemente de las cambiantes coyunturas gubernativas o de la existencia de puntuales desavenencias políticas».

El Gobierno, por boca de su secretario de Estado de Comunicación, replicó a la exigencia papal de que se equipare la religión católica a cualquier asignatura con la advertencia de que «no puede hacer más caso al catecismo que al programa electoral». Fernando Moraleda reiteró la postura del Gobierno de respeto a la Iglesia, pero «tiene que atender un programa y no puede atender el catecismo». El Ejecutivo trabaja «para todos los ciudadanos, para los que profesan una fe y para los que no, y es respetuoso con la Constitución y sus valores, entre los que figura que nuestro Estado es aconfesional».