La LOE y la enseñanza Secundaria

Federación Sindical de Profesores de Secundaria (FPS) www.profesoresdesecundaria.com

La LOE es la ley de educación que fue aprobada en el Congreso de los Diputados el pasado 15 de diciembre de 2005, que luego pasó al Senado y que, con toda probabilidad, será aprobada definitivamente en el Congreso el año 2006. Durante su elaboración el Gobierno no se reunió ni una sola vez con el principal partido de la oposición, ni pacto con él ningún tema durante su discusión en el Congreso. Así pues, la LOE nace sin un gran pacto de Estado como pedían casi todos los ciudadanos y, por lo tanto, su continuidad no está asegurada. Si en las elecciones del año 2008 se produjera un cambio de gobierno, la LOE seguramente sería derogada y substituida por otra ley. En conclusión, nuestros políticos han antepuesto sus intereses de partido al bien de todos los ciudadanos.

Para poder valorar objetivamente la LOE conviene recordar las tres características indispensables en cualquier sistema educativo obligatorio para que pueda ser aceptable. Estas son:

Estas tres características, que resultan tan evidentes, no se cumplían en la LOGSE ni ahora se cumplen en la LOE. Veamos a continuación en que Artículos de la LOE se incumplen.

En el artículo 28.6 se dice: "El alumno podrá repetir el mismo curso una sola vez y dos veces como máximo dentro de la etapa (…) Excepcionalmente, un alumno podrá repetir una segunda vez en cuarto curso si no ha repetido en los cursos anteriores de la etapa". Esto significa que tanto en los seis años de Primaria como en los cuatro de la ESO, el alumno podrá repetir un máximo de dos veces. Por ejemplo, un alumno de 13 años que repita 1º de ESO sabe desde el mes de septiembre que aunque en junio suspenda todas las asignaturas al año siguiente pasará a 2º de ESO. El restablecimiento de la promoción automática de los alumnos que ya han cubierto el cupo de repeticiones permite ahorrar mucho dinero al Estado pero comporta privarles de todo tipo de estímulo, no poder educarles en el esfuerzo, obligarles a acceder a un curso que no pueden aprovechar y, por lo tanto, abocarles a que fracasen de nuevo. ¿Es esta la mejor solución?

En el Artículo 24 se establece la organización de los tres primeros cursos de la ESO. Como en uno de ellos se ha de cursar "Educación para la ciudadanía y los derechos humanos" (Art. 24.3), y en los dos primeros cursos sólo se pueden cursar dos materias más que en el último ciclo de la educación Primaria (Art. 28.6), la "Educación plástica y visual", la "Música" y la "Tecnología" sólo se podrán impartir en uno de los tres cursos y la "Segunda lengua extranjera" y la "Cultura clásica" quedan así: "en el conjunto de los tres cursos, los alumnos podrán cursar alguna materia optativa" (Art. 28.5). En el Artículo 25 se define el cuarto curso, que es el único en el que se permite elegir tres materias de entre cinco. Así pues se obliga a todos los alumnos a estudiar lo mismo hasta los 15 años, en lugar de ofrecerles diferentes caminos a partir de los 14, para que cada alumno pueda seguir aquel que mejor se adapta a sus capacidades e intereses personales. A partir de los 14 años un determinado porcentaje de alumnos ya sólo desea adquirir conocimientos y habilidades relacionadas con el sector laboral al que quiere acceder a los 16. Si el sistema no se los da, generalmente fracasan en sus estudios. Mantener el itinerario único hasta los 15 años puede ser más económico, pero es la principal fuente de conflictividad en las aulas, como desgraciadamente se ha demostrado en estos últimos años.

En el Artículo 28.2 se dice sobre la ESO: "Las decisiones sobre la promoción del alumnado de un curso a otro, dentro de la etapa, serán adoptadas de forma colegiada por el conjunto de profesores del alumno respectivo, (…) Las decisiones sobre la obtención del título al final de la misma serán adoptadas de forma colegiada por el conjunto de profesores del alumno respectivo (…)". De forma colegiada quiere decir que se faculta a los Equipos Educativos para cambiar la calificación final del profesor de cada asignatura sin necesidad de su consentimiento, ni de pruebas objetivas comparables, ni de una calificación mínima para poderlo hacer. Se podrá hacer sin límite de número de asignaturas por alumno ni de número de alumnos por grupo. Esto abre la puerta a que los centros puedan aprobar a los alumnos no en función de sus conocimientos sino en función de intereses económicos, intereses de estabilidad de la plantilla de profesores o simplemente para no tener grupos demasiados grandes o demasiado pequeños). Este artículo anula de hecho el Artículo 28.3 sobre que deberán repetir los alumnos que tengan evaluación negativa en tres o más materias. Es pues muy creíble que, como ya ha comentado la ministra, con la LOE en dos o tres años disminuirá sensiblemente el fracaso escolar.

En el Artículo 21 y en el Artículo 29 se establece una evaluación de diagnóstico de las competencias básicas alcanzadas por sus alumnos al finalizar el cuarto curso de Primaria y el segundo curso de Secundaria respectivamente. Se trata de evaluaciones sin valor académico, es decir que no influyen en la calificación de los alumnos, por lo que no constituyen ningún estímulo para ellos; que no se realizan al final de la etapa sino dos cursos antes, por lo que no sirven para saber si el alumno puede pasar o no a la etapa siguiente, y que no son externas sino que las vigilan y corrigen los propios profesores del centro, por lo que no sirven para saber si las notas del centro se corresponden con los conocimientos adquiridos por los alumnos. Para lo que sí servirán es para presionar a los profesores para que aprueben a más alumnos, ya que se les avisa del problema dos años antes del final de la etapa y se le informa que al final nadie cuestionará si sus notas reflejan o no lo que realmente han aprendido los alumnos.

Para entender por qué la LOE, como anteriormente lo hizo la LOGSE, presenta unas características tan antagónicas a las que defienden la mayoría de los profesores de Secundaria, conviene observar sus resultados. Lo primero que se detecta es que en los centros públicos, los que cuestan más dinero al Estado, ha descendido el número de alumnos, tanto que algunos sólo se mantienen gracias al alumnado inmigrante sin recursos que se concentran en ellos y ya tienen dificultades para llenar los grupos de Bachillerato. En cambio, en los centros concertados, los más baratos para el Estado porque están autorizados a cobrar complementos a las familias, sucede todo lo contrario. Es decir este sistema permite tener recogidos a todos los jóvenes del país hasta los 16 años y, en un futuro hasta los 18 años, con el agradecimiento de sus padres y sin que estos se enteren de que sus hijos no están aprendiendo lo que necesitarán para su vida de adulto. Para contar, pese a ello, con el apoyo a la LOE de los diferentes sectores, se les ha dado todo lo que pedían. A los gobiernos autonómicos se les ofrece una ley inconcreta (la fórmula más usada es el "se podrá") y no se establece ninguna prueba externa que pueda evidenciar el fracaso escolar que en ellas se da. Para contar con el apoyo de los principales sindicatos, a los maestros de Primaria, que es el principal colectivo de votantes en las elecciones sindicales, ya no se les exigirá superar una oposición para acceder al cuerpo de profesores de Secundaria. Para contar con el apoyo de la mayor parte de los centros religiosos concertados, agrupados en la FERE, se les autoriza a recibir donativos de los padres. Para acallar las denuncias de muchos profesores de Secundaria se les prorroga hasta que se implante la ley (5 años) la posibilidad de jubilarse a los 60 años. Para contar con el apoyo de los sindicatos de alumnos se les permite hacer "inasistencias a clase" ya desde la Primaria.

Desgraciadamente este sistema educativo generará una población poco preparada en aspectos humanísticos y científicos, sin capacidad de crítica y consumista. Es decir, una sociedad fácilmente manipulable y hedonista, la sociedad ideal para un sistema económico que pone el acento en la competitividad de las empresas del país en lugar de ponerlo en los valores y derechos de los ciudadanos.

Federeción Sindical de Profesores de Secundaria (FPS) www.profesoresdesecundaria.com