CANSADOS PERO CON GANAS

Directores y representantes de asociaciones docentes de centros de secundaria debaten sus problemas

MERCÈ BELTRAN - LA VANGUARDIA 22/12/2003

Barcelona.

Los directores de institutos de educación secundaria de Catalunya (IES) no están demasiado satisfechos, por no decir nada contentos, de cómo ha funcionado, hasta ahora, su relación con la Conselleria d'Ensenyament. Tampoco están muy de acuerdo con el contenido de alguno de los decretos de desarrollo de la LOCE hechos públicos por el equipo anterior del departamento entre la semana de las elecciones y la siguiente. Esperan que estos decretos, tal como están, no salgan adelante y que el contenido futuro sea fruto del consenso y no de la imposición. Por ello, hacen un llamamiento a Josep Bargalló (ERC), nuevo conseller de Ensenyament, que hoy toma posesión de su cargo: "Estamos mal tratados pero dispuestos a trabajar porque creemos en la educación pública".

Esta afirmación surgió tras casi dos horas de un debate celebrado hace una semana en el IES Maragall de Barcelona, entre varios directores de instituto, algunos representantes, a su vez, de diferentes asociaciones de docentes, entre ellos Núria Gelonch, de la permanente de Directores de Barcelona; David Medina, exdirector del EIS Miramar de Viladecans y miembro de la Associació de Directius dels IES de Catalunya (Axia), y Felipe de Vicente, vicepresidente de la Associació de Catedràtics d'Educació Secundària de Catalunya (Acesc). También participó el director de un centro concertado, y Antoni Jimeno, máximo representante de la Associació per a la Millora de l'Ensenyament Secundari (Ames).

A propuesta de la asociación Ames, que además realizó una encuesta entre varios directores para conocer su opinión sobre la conflictividad en los centros, los seis docentes se reunieron para debatir sobre la indisciplina y la conflictividad, ya que a juicio de este sindicato el contenido del nuevo decreto de derechos y deberes de los alumnos continúa limitando las funciones sancionadoras de los profesores y burocratizando en exceso el proceso para sancionar a un alumno. De la indisciplina se pasó a hablar del decreto que regula la elección y funciones de los directores de los institutos, de los recursos que se destinan a la enseñanza –escasos– y, en definitiva, de la situación de la secundaria en Catalunya. Quedaron muchas cosas en el tintero, pero la conclusión es que los responsables de los centros de secundaria reclaman ser escuchados y exigen que se les tenga en cuenta.

En los centros escolares de secundaria y bachillerato, ciclo educativo que va desde los 12 a los 18 años –si bien la escolarización obligatoria es hasta los 16–, no hay más indisciplina ahora que antes, por lo menos eso es lo que piensan casi todos los participantes en el debate excepto Antonio Jimeno, que estimó que los comportamientos conflictivos abundan más ahora. De todos modos, pese a considerar que no existen peores conductas que hace diez años, todos apuntaron factores que tener en cuenta a la hora de analizar la situación. Así, David Medina señaló que la escolarización obligatoria hasta los 16 años es uno de los elementos imprescindibles. "Antes –recuerdo– esos muchachos y muchachas que hoy están en las aulas estaban en la calle." A lo que Felipe de Vicente agregó que "es esta obligatoriedad, que no discuto, la que ha generado un tipo de estudiantes que yo denomino ‘objetores escolares’: los que no quieren estudiar y distorsionan el normal funcionamiento de la clase".

Nuria Gelonch comentó que en las aulas existe la misma indisciplina que en la calle "pero controlada. En los centros, las cosas normalmente funcionan bien y cuando no, intentamos resolver la situación. El problema es que tenemos pocos medios para reconducir la indisciplina, y hay que prevenirla, no sólo curarla". Medina aportó una reflexión que estuvo presente a lo largo de toda la conversación y que, sin duda, ha condicionado la política educativa: "Catalunya dedica un 2,7% del PIB a la educación. Es el peor de Europa y eso tiene consecuencias".

Esta falta de recursos se plasma, según los directores, en las escasas unidades educativas compartidas (UEC), ideadas para acoger a los alumnos más conflictivos, que además, dicen, son subarrendadas y, en general, funcionan mal, excepto alguna como L'Esclat de l'Hospitalet. Se apuntó que los programas de iniciación profesional (PIP) podrían ser una buena solución para aquellos estudiantes que necesitan otro tipo de motivación. En este sentido, y como posible vía de solución para las situaciones de conflictividad, se indicó que quizá sería positivo dar flexibilidad a los currículos a partir de determinada edad, lo que permitiría que el alumno tuviera más posibilidades para escoger algo que le llenara más.

El responsable del centro concertado reflexionó sobre lo que, a su juicio, es un factor determinante en la indisciplina de los chavales: el papel de los padres. "Nosotros –comentó– trabajamos mucho con los padres. Es decir, tratamos de que todos los padres sean conscientes de que algunas de las responsabilidades educativas que trasladan a los docentes es a ellos a quienes les corresponde realizarlas. Por ejemplo, el caso de los niños que están desmotivados, sin ganas de esforzarse y que ven demasiadas horas de televisión." Son esos padres que dimiten de su responsabilidad.

Los directores coincidieron en que el proceso sancionador que se prevé en el nuevo decreto de derechos y deberes, que contiene pocas novedades respecto al del 2000, es excesivamente burocrático. Al respecto, David Medina acotó que "cualquier medida sancionadora precisa del diálogo con los alumnos, porque ellos son los primeros interesados en que la convivencia funcione". De Vicente y Gelonch coincidieron en señalar que ante la indisciplina, las sanciones son necesarias, pero no son la única medida. Y, de nuevo, aparecen los recursos. Los directores afirmaron que sin recursos cualquier legislación, por buena que sea, se queda en papel mojado.

Pese a la coincidencia general en esta aseveración, De Vicente matizó que, a su juicio, además de los recursos, si la ley es buena se puede avanzar. El resto de los directores discrepó y Gelonch puntualizó que el término "recursos" no se refiere a dinero exclusivamente, sino que es mucho más amplio: "Hablo de profesores, personal de administración y servicios (PAS), eso que es tan necesario para que un centro funcione". La desaparición, en muchos casos, del personal que se encarga del control de la entrada o la escasez de ayudantes llevan a la paradoja de que sean los propios profesores los que vigilen fuera de las aulas. Al respecto, De Vicente apuntó: "Hemos pasado de un modelo en el que la única finalidad de los centros educativos era transmitir el conocimiento a otro modelo en que a esta finalidad se añade la de socializar a los adolescentes y jóvenes, y muchas veces sustituir el papel de las familias. Lamentablemente, la primera finalidad parece algo relegada en la filosofía de la Logse. Los centros públicos no podemos permitir que la excelencia académica se refugie en la privada, relegando la enseñanza pública a asistencial".

A modo de conclusión, cabría señalar que los directores se sienten maltratados: "Pero dispuestos a trabajar porque creemos en la eficacia de nuestra labor educativa". Mensaje claro al nuevo conseller de Ensenyament.