Tribuna de opinión

La batalla educativa

Por Carlos Esteban

Semanario Alba

Viernes, 2 de septiembre 2005

"Dadnos los seis primeros años de la vida de un hombre -dicen que solían decir los jesuitas- y quedaos con el resto". Es en esa época de la vida cuando la persona aprende, no conceptos o datos aislados, sino toda una visión del mundo, una manera de concebirse a sí mismo y de entender la realidad que le rodea.

Y nuestros queridos gobernantes, naturalmente, por supuesto, quieren esos seis años y todos los que puedan conseguir. La educación, que tiene todas las papeletas para convertirse en el debate central de un curso políticamente al rojo, no es como la economía, el empleo o la política exterior.

Decía Hanna Arendt que cada generación la civilización occidental sufre la invasión de los bárbaros, y estos bárbaros son los niños. En una sola generación se puede olvidar todo lo aprendido; en una sola generación se pueden cambiar todos los conceptos.

Por eso la educación puede hacer hombres y mujeres libres y responsables o súbditos dóciles y adocenados a la medida del poder. Y por eso al poder le urge que la educación deje de ser una actividad encomendada a las familias y sólo subsidiariamente realizada por el Estado para convertirse en una herramienta de adoctrinamiento de la que nadie pueda escapar.

Y este Gobierno parece haberse dado cuenta porque le ha faltado tiempo para idear una ley que recorta la libertad y venderla como fruto de un supuesto consenso tan falso como promocionado.

Ésa es la verdadera batalla de este curso, ése es el debate en el que la Ley de Educación es sólo un paso más, por grave y sintómatico que sea, no el ‘derecho a los novillos’ o la Educación para la ciudadanía; ni siquiera la no obligatoriedad de la asignatura de Religión.

Todo eso habrá que cuestionarlo, por supuesto, pero con la idea clara de que lo que a fin de cuentas está en juego, la verdadera discusión, es si nuestros hijos son nuestros o del Estado, si deben ser las familias o el Gobierno quienes asuman la responsabilidad de educar a los niños.