INGRESO Y ACCESO A LOS CUERPOS DOCENTES REGULADOS POR LA LOE

Pilar Cavero Montori y Xavier Gisbert Da Cruz

ANCABA-MADRID

Para que la educación funcione con garantías de calidad es necesario que los profesores que accedan a sus diversos niveles tengan una buena preparación inicial, científica, didáctica y pedagógica. Los sistemas de ingreso y acceso, que en la enseñanza pública son el concurso-oposición, deben garantizar que el docente posea ciertas capacidades. La preparación previa para poder superarlos debe contribuir a subsanar las carencias formativas iniciales. Ni las carreras universitarias, ni los estudios previos suelen garantizar hoy una mediana preparación científica y didáctica a los futuros profesores. Los conocimientos con los que éstos llegan a la Universidad son escasos, de ahí la necesidad de los "cursos cero". Además, la capacitación que da la Universidad no es siempre la que necesitan muchos de esos futuros profesores. Es escasa, limitada y restringida a una parte de las materias o áreas que deben conocer. Hay profesores que pueden llegar al aula a enseñar una materia que no han estudiado. De ahí la vital importancia que tienen los sistemas de ingreso y acceso.

El Real Decreto 276/2007, de 23 de febrero viene a desarrollar el sistema de ingreso y acceso a los cuerpos docentes previsto en la LOE y por lo tanto, de forma global, merece la misma valoración que en su día se dio a los aspectos de la Ley que ahora se desarrollan. El citado Real decreto, que tiene como objetivo aprobar el Reglamento de ingreso, accesos y adquisición de nuevas especialidades en los cuerpos docentes, se compone de seis títulos y de los correspondientes anexos.

Con carácter general, los procedimientos establecidos vienen a reproducir el sistema de concurso-oposición, con una fase de oposición compuesta de dos pruebas, ambas compuestas de dos partes y con carácter eliminatorio. La primera, que tendrá por objeto la demostración de los conocimientos específicos de la especialidad docente y la segunda que tendrá como objeto la comprobación de la aptitud pedagógica del aspirante y su dominio de las técnicas necesarias para el ejercicio docente. Por lo tanto hay que valorar positivamente el concurso-oposición de ingreso, de carácter general, sobre todo en los aspectos que garantizan mayor exigencia y competencia profesional.

Si este fuera el contenido del Reglamento, no cabría más que esperar la publicación de los temarios y el desarrollo de las pruebas por parte de las diferentes Comunidades Autónomas. Pero hay dos aspectos de este Reglamento (que naturalmente recoge la LOE) y que son de enorme preocupación especialmente por las consecuencias negativas que suponen para el sistema educativo: el acceso a los cuerpos de catedráticos y lo previsto en la disposición transitoria decimoséptima de la LOE.

Acceso a los Cuerpos de Catedráticos

En el Título IV se aborda el acceso entre los cuerpos de funcionarios docentes haciendo las siguientes diferencias. Para acceder al Cuerpo de Inspectores de Educación el sistema será de concurso-oposición. Con carácter general, para el acceso a otro cuerpo docente de clasificación superior el sistema selectivo constará de un concurso de méritos y una prueba. Esto es válido para todos los cuerpos excepto para el acceso a los Cuerpos de Catedrático donde el sistema de acceso consistirá solamente en un concurso.

La Ley de Calidad restableció el Cuerpo de Catedráticos y la LOE lo mantiene, pero habría que preguntarse ¿para qué? El Cuerpo de Catedráticos es un cuerpo de reconocido prestigio, del máximo nivel administrativo en el ámbito de la docencia y sin embargo para acceder al mismo basta con solicitarlo. Resulta extraño y difícil de entender que para acceder al Cuerpo de Catedráticos no sea necesaria ninguna prueba, ni siquiera la presentación de una memoria. ¿Por qué esta diferencia? ¿Acaso la Administración considera que el Cuerpo de Catedráticos carece de valor? ¿Si esto es así, porque la LOE en su disposición adicional octava punto seis establece que la pertenencia a alguno de los cuerpos de catedráticos se valorará, a todos los efectos, como mérito docente específico?¿No se pretenderá que sea un premio para "los buenos" según la administración de turno? ¿Por qué este Gobierno rechaza una vía de acceso libre al Cuerpo de Catedráticos? ¿Por qué consideran nuestros gobernantes que jóvenes licenciados con una buena preparación no deben acceder directamente al Cuerpo de Catedráticos de Enseñanza Secundaria?

La profesionalización y valoración del renacido Cuerpo de Catedráticos exige una preparación adecuada de quienes accedan a él, de acuerdo con sus funciones que hay que especificar y entre las que deben estar: las jefaturas de departamento, las coordinaciones didácticas, la dirección de proyectos, la presidencia de tribunales y la preferencia para impartir la enseñanza postobligatoria y la secundaria superior.

Dos puertas de entrada diferentes. Esperemos que la segunda realmente garantice los principios constitucionales de publicidad, igualdad, mérito y capacidad.

Disposición transitoria decimoséptima de la LOE

A pesar de que el sistema de ingreso en la función pública es el de concurso-oposición, la LOE establece que durante el período de aplicación de la Ley, es decir durante cinco años, se establezca un sistema de acceso a la función pública que valore de forma preferente la experiencia previa en los centros educativos.

La justificación a esta modalidad de acceso se debe al parecer a la voluntad de reducir el porcentaje de profesores interinos en los centros educativos. Este objetivo es sin duda elogiable, pero no a costa de no seleccionar a los mejores y más preparados. Un período de excepcionalidad de cinco años no puede ser considerado en modo alguno como una excepción. Más bien establece un sistema de ingreso en la función pública injusto que por su duración puede pervertir el propio sistema de ingreso y acceso.

Cualquier medida que persiga rebajar los niveles de exigencia en la selección de docentes contribuirá a rebajar los niveles de calidad del sistema educativo y por lo tanto será responsable de su deterioro.

Si el objetivo que se persigue es exclusivamente el de reducir el porcentaje de interinos en los centros, es de suponer que las Comunidades Autónomas en las que el porcentaje de interinos sea ya adecuado no apliquen esta medida y realicen sus convocatorias de ingreso y acceso de acuerdo con lo previsto con carácter general en el Titulo III del Reglamento.