Detrás del constructivismo hay una voluntad de cambiar a la persona humana. Como los niños salen con menos conocimientos, serán más fáciles de guiar; pero no por sus padres ni por las autoridades de la sociedad, sino por otros poderes.

 

Entrevista en exclusiva para MAGISTERIO con Inger Enkvist, profesora de la Universidad de Lund y experta en Educación. José M. LACASA jlacasa@magisnet.com

Esta hispanista sueca, estudiosa de nuestra literatura, lleva también investigando muchos años el efecto del constructivismo –la ideología que se esconde tras la Logse y parte de la LGE– sobre la Educación de los países desarrollados. Hemos llegado a conclusiones similares, y casi nos extraña el grado de coincidencia: no sé si a usted le sorprenderá lo que pensamos...

¿Por qué es tan pegajoso el constructivismo y es tan difícil extirparlo en tantos países?

Porque es una ideología. Si fuera una ciencia se podría hablar con más concreción. Podíamos decir: "Esto es lo que me sale en mi grupo, ¿qué te sale a ti? Si nos sale igual, aquí hay algo". Se podría comparar con un grupo tradicional, como se hace en cualquier campo científico, y sería cuestión de cotejar resultados. Pero no se hace así. Entramos en el campo del constructivismo, que esconde una voluntad de influir en la mente del alumno. No sé si esto va a ser difícil para los lectores...

No se preocupe, somos un periódico profesional.

Las pautas generales del constructivismo son que el alumno puede aprender solo, el alumno puede encontrar los conceptos, crear los conceptos. En realidad se trata de recrear los conceptos ya encontrados por otros, y en vez de transmitirle la cultura –un producto maravilloso elaborado con el esfuerzo de todos durante miles de años– supone que el niño nace con todo esto dentro de sí.

Por supuesto, esto no se dice así, es mi resumen: la idea es que un niño contiene dentro de sí todos los logros de la humanidad, y que con dejarlo en paz y preparar un poco el terreno, él hallará lo que han encontrado los grandes genios a través de la historia. La idea es que el docente se mantenga en el trasfondo, que no transmita. Y todo esto no está probado. No está probado que un niño pueda llegar a este nivel.

Parece obvio.

En realidad, los constructivistas no dicen nunca que el niño vaya a llegar exactamente al mismo nivel. Lo que no quieren es hablar de niveles. Y para no hablar de niveles dicen que el aprendizaje al que llega el niño va a encontrarse más afianzado –de alguna manera mística–, va a tener más calidad. Esto es una mitificación, algo que no existe. No está probado que si un niño sabe muy poco, sus conocimientos son de mayor calidad. Más bien, en el tema del conocimiento, cuanto más mejor. Es una inversión de todo lo que sabemos. En resumen, el constructivismo no está probado, no es una teoría científica sino una ideología, y detrás de esa ideología está una voluntad de cambiar a la persona humana, porque esos niños salen con muchos menos conocimientos y serán más fáciles de guiar; pero no por sus padres, no por las autoridades de la sociedad, sino por otros poderes.

El conocimiento sirve para comparar lo que ves y lo que oyes con otros conocimientos, y así adquieres realmente una autonomía. Pero si los niños (en su versión adulta) no tienen conocimientos, no están preparados para comparar: primero no tienen confianza en sus propios conocimientos –tienen razones muy buenas para ello–, y segundo, oyen algo y, como no tienen conocimientos para comparar, es muy fácil guiarlos. Esto, que se presenta como una teoría democrática, de ninguna manera lo es.

Está claro.

Esto lo decimos aquí tú y yo, pero no se conoce. Yo diría que es una idea tan novedosa para maestros y profesores que vacilo en expresarla. Hay que avanzar muy lentamente. Lo tengo muy elaborado, pero dudo que tenga que salir en un artículo. Es algo tan enorme, que choca contra tantas sensibilidades, que habría que dosificar el conocimiento para que fuera aceptado.

En España tenemos una importante tradición de utilización de la escuela como arma electoral. Hay comunidades que han creado un mundo nacionalista a partir de la escuela. Y en otras no nacionalistas se perpetúan en el poder a través del mismo sistema.

Por eso hablo mucho en mis conferencias del método inglés, porque es más difícil hacer trampas y porque es volver, de nuevo, a concentrar la atención en los conocimientos. Que es lo que no quieren los psicopedagogos. Si volvemos a poner todos estos conocimientos en el centro, todos estos tejemanejes son más difíciles. Es un proyecto, directamente, político.

¿En todos los países donde se impone esta ideología también desaparecen los datos escolares?

Están haciendo lo posible por desdibujarlos. Y esto se consigue a través de la noción de evaluación. En vez de medir los resultados y tener exámenes se hace una evaluación. Y esa evaluación la hace alguien nombrado por alguien; se expresa en palabras, no en cifras. Eso sirve no para conocer la verdad sobre el hecho, sino para no dar a conocer la verdad, pero aparentando haber dado a conocer la verdad. La evaluación se introduce en el mundo escolar para aumentar la confusión. Es algo horrible lo que estoy diciendo. Es tan horrible [su mueca de dolor es inexpresable]...

A mí me lo parece.

Además, es horrible que las personas fuera del mundo de la Educación no tengan interés –es algo de niños y mujeres...– no se dan cuenta. Lo que está pasando es enorme. Absolutamente enorme. Es un vuelco antropológico tal...

Pues el anteproyecto de Ley que va a presentar el Ministerio tiene pinta de ser una nueva Logse. Hace unos meses, con el informe PISA y los datos sobre los objetivos de la UE, todo el mundo hablaba de Educación. Hoy casi nadie lo hace, y está a punto de salir el anteproyecto.

Es importante la manipulación de los medios de comunicación en España. He visto los telediarios esta semana... y me llena de tristeza.

En los telediarios, lo único que sale sobre Educación es algún proyecto muy concreto dentro de un aula.

Eso es igual en Suecia, es parte de lo que yo llamaría la desinformación. Hablas de un proyecto muy logrado, de niños que sonríen, y eso parece que es la Educación. En lingüística lo llamamos metonimia: tiene que ver con la Educación, se asocia de forma global a la Educación, pero no se puede ampliar, no es verdad para toda la Educación. Ésa es la manipulación, porque en la mente del espectador eso funciona como metáfora de la Educación, y no lo es. Eso funciona igual en España, en parte porque los periodistas de los grandes diarios no tienen ni idea de Educación, y se limitan a retransmitir la voz del amo. Es difícil que sean personas con conocimientos en este campo.

Cuando aquí se implantó la Logse, las principales voces que se alzaron contra ella fueron las de más experiencia, pero fueron rápidamente calificadas de franquistas, de ir contra el progreso, etc. En Suecia, ¿cómo lo "vendieron"?

En Suecia llevamos 80 años de gobiernos socialdemócratas casi ininterrumpidos. Allí los profesores son acusados de pertenecer a la clase burguesa, y de ser elitistas. Dicen que es antidemocrático, porque los nuevos alumnos o no tienen capacidad para acceder a la cultura, o no la necesitan. Y tienen la desfachatez de hablar de "la manera de concebir al ser humano". Si dices que los conocimientos son importantes te responden: "¡Pero qué visión del ser humano hay detrás de esa insistencia en los conocimientos!". Eres sospechoso desde el comienzo. Pero que visión tienen ellos del ser humano: un niño continuo, desvalido frente a la realidad y presa fácil de aquellos que quieran manipularle.

"Diatrogenia" educativa

Mucha gente aquí fue logsista hasta que se "cayó del guindo". Y se asombran de no haberlo visto antes. Los que somos más jóvenes ya nos lo hemos encontrado.

Es que toda ideología se vende con una fraseología "benévola", en que todo suena muy bien. Pero hay que comparar con la realidad, que es lo que no quieren los ideólogos. Por ello tanta insistencia en la evaluación, en dejar pasar el tiempo, en que faltan recursos, en que los maestros están poco preparados... Excusas.

Por eso las cosas no funcionan.

Este es el lado cínico. Los que decidimos somos personas adultas y con educación, y tomamos decisiones que estropean el futuro a otras personas; y las tomamos en nombre de la sociedad y con el dinero de la sociedad y de los padres, y perjudicamos a los niños. En medicina se dice que "diatrogénico" es un daño causado por el sistema de sanidad. Habría que introducir un término para los daños causados por el sistema educativo. El constructivismo causa al niño directamente un daño, y habría que preguntarse en algunos casos si no hubiera sido mejor para el alumno quedarse en su casa.

 

José M. LACASA jlacasa@magisnet.com