"Gesto por el estudio"

"Des d’aquest Departament treballem en moltes direccions per millorar la nostra educació. Ens proposem desplegar i consolidar el servei públic educatiu, en totes les seves etapes i amb la màxima qualitat, i també afavorir un major grau d’èxit escolar. En definitiva, enfortir el nostre sistema educatiu i garantir la igualtat d’oportunitats, la cohesió social i l’accés a una educació de qualitat en criteris d’equitat".

Són les paraules de presentació del Conseller Maragall a la pàgina web del Departament. Els fets, són uns altres: un conseller d’educació socialista que enforteix el sistema educatiu suprimint el batxillerat nocturn; que gestiona l’educació pública anorreant els joves que compaginen el treball amb l’estudi; que fomenta una cohesió social amb sofismes de plàstic, expulsant de les aules, curs rere curs fins assolir la desaparició, més de cinc-mil alumnes que estudien (estudiaven) al Nocturn per pròpia voluntat. Un conseller d’¡Educació! que menysprea el valor de les classes, afirmant amb camàndules que el batxillerat virtual tindrà més avantatges que el presencial; que ha creat la tómbola de sinecures de l’IOC per buidar el Nocturn i rifar diplomes gratis... Suara, estem patint la mateixa perfídia del juny passat: la Conselleria nega la plaça als alumnes preinscrits al Nocturn, amb ominosos missatges SMSs, perquè es desanimin i desisteixin de matricular-se. Una actuació que m’abstinc de qualificar.

Potser la Generalitat estigui augmentant el pressupost anual que destina a l’educació. La Conselleria, però, el gestiona de forma perversa: amb l’obertura envanida de seus faraòniques de dubtosa necessitat i la multiplicació d’altes canongies i altes nòmines, mentre redueix els recursos directes als Centres. La supressió del batxillerat nocturn i de cicles formatius, la dràstica minoració de l’oferta pedagògica al batxillerat, la demora de les substitucions, l’eliminació de les coordinacions, la retallada de plantilles, l’entelèquia forassenyada de les hores extres... i el professor de l’aula, convertit en segall expiatori de la confraria dels reformadors fracassats; són les mesures concretes del Departament per "millorar" l’educació.

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El lunes 22 de junio El País publicó un reportaje con el título "Generación Ni-Ni", poniendo de relieve la apatía de una juventud que no halla condiciones ni estímulos para construir un proyecto vital con ilusión. Se hacía referencia a miles de jóvenes de actitud nihilista, inermes ante las dificultades, comprendidos entre los 18 y los 34 años, que no hacen nada, que "ni estudian, ni trabajan", que afrontan el riesgo de vivir peor que sus padres, atrapados en la indolencia que genera la ausencia de perspectivas, la incertidumbre ante el futuro y la falta de compromiso vital. Al instante pensé en los alumnos de bachillerato nocturno, que son la cara opuesta de la "Generación ni-ni": tienen muchos problemas, pero muestran espíritu de superación; tienen voluntad de estudiar y quieren salir adelante. El "ni-ni" no va con ellos, no los caracteriza: los alumnos de nocturno sí tienen una actitud positiva ante la vida, sí tienen proyectos, sí quieren formarse mejor. Sin embargo el Conseller Maragall, lejos de reconocer y alentar su esfuerzo, está cerrándoles las aulas. Quizás el Conseller consiga la unanimidad parlamentaria en la aprobación de la LEC, aunque sea intencionadamente inconstitucional; quizás consiga, además, el acuerdo de los sindicatos oficiales, depositarios del silencio subvencionado. Pero su más notoria "contribución" a la mejora del sistema educativo habrá sido la injusta aniquilación del bachillerato nocturno, en el marco de la degradación irreversible de la enseñanza.

El día 5 de junio tuvo lugar en la Sala de Actos del Instituto la entrega de diplomas a todos los alumnos del Centro que habían superado el bachillerato. Más de 100, en diurno; 50 en nocturno, que es una cifra muy meritoria. También es meritorio y digno de encomio que el alumno que ha obtenido el premio "Lluna verda" de nocturno, Toni Arisa, haya conseguido Matrícula de Honor en el bachillerato y haya obtenido la calificación más alta del Instituto en los exámenes de Selectividad. Y son aún más meritorias unas imágenes cargadas de fuerza y emotividad, que concitaron los aplausos fervientes y espontáneos de cuantos asistían, atónitos, al acto de graduación: Manel Rodríguez subió al estrado a recoger su titulación de la mano de sus dos hijas pequeñas, que acompañaban al padre, ufanas de lo que había conseguido, en un momento que ellas no olvidarán; el mismo gesto que repitió, con toda naturalidad, Estefanía Silva, llevando de la mano a su pequeño, quien, ajeno aún a la situación, se hacía llevar a rastras literalmente por la tarima, presa de la vergüenza infantil. ¡Cuántos sacrificios, cuánta fuerza de voluntad y espíritu de superación muestran sendas estampas, cargadas de significado! ¡Cuántas renuncias, cuántas noches llegando a cenar tarde a casa, con los niños ya durmiendo! ¿Hay alguien en la Conselleria d’Educació que sea todavía capaz de entender el valor incalculable de estos gestos?

El Nocturno consigue cada año un pequeño milagro, el milagro de la responsabilidad, que es aún más importante que aprobar o suspender unas materias: el joven despistado o displicente que entra en las aulas de Nocturno experimenta una transformación instantánea, madura de golpe por contagio, cuando comprueba el grado de madurez de sus nuevos compañeros; aquí no caben las tontunas ni las monsergas que le hicieron perder el tiempo y repetir curso en diurno. El alumno de nocturno empieza a descubrir la vida con sus dificultades y aprende a tomas decisiones, a coger las riendas de su proyecto vital, a plantearse sin subterfugios qué querrá ser de mayor.

Mientras escribo estas líneas escucho al azar, por la radio, una hermosa balada de Manolo García, y se imponen, calamo currente, algunas evocaciones fáciles. Mis alumnos de Nocturno son jóvenes con problemas, que por diversas razones no han seguido el itinerario académico "normal". No sirven para dar brillo a las estadísticas. No cuentan en los despachos inflados de la endogamia sectaria. El sistema educativo los ha arrastrado a una playa desierta, donde no canta el ruiseñor de la mañana (canta la lechuza de Atenea, que levanta el vuelo al atardecer); pero ahora están dispuestos a cerrar el libro de las horas muertas, a aprovechar el tiempo y no dejar en blanco ni una página más; de ninguna manera han fracasado, porque tienen perseverancia, tienen espíritu de superación y merecen esta segunda oportunidad. Están obligados a moverse en los vértices del tiempo, en las aristas del sacrificio y las exigencias de la edad, en los márgenes de un sistema inicuo, cuyos gestores los ningunean y pretenden expulsar de las aulas. Sin embargo, los alumnos de Nocturno tienen derecho a la educación y al futuro; han hecho un gesto por el estudio que la sociedad no puede defraudar. Están decididos a superar trabas, porque no son pájaros de barro y resueltamente quieren volar.

Evelio Moreno Chumillas.

Doctor en Filosofia. Coordinador i exalumne de Nocturn.

Juny de 2009.