Escasas esperanzas de conseguir un acuerdo sobre la asignatura de religión

El Gobierno y la Conferencia Episcopal reiniciarán el diálogo, aunque la posibilidad de acercamiento es lejana, ya que ambas partes se niegan a hacer concesiones

El Diario Montañés, 02/09/05

El Gobierno y la Conferencia Episcopal se aprestan a reanudar el diálogo para negociar el estatuto de la clase de religión. Aunque ambas partes muestran su mejor voluntad de emprender negociaciones, no niegan que las posibilidades de acercamiento son lejanas. Los antecedentes no abonan el clima para lograr un buen entendimiento. A la pregunta de si piensan hacer concesiones, tanto la jerarquía eclesiástica como el Ministerio de Educación aducen que harán valer sus posiciones ya conocidas.

Las conversaciones entre el Ministerio de Educación y la jerarquía católica se hallan suspendidas desde que el Consejo de Ministros aprobara el 22 de julio el proyecto de Ley Orgánica de Educación (LOE). El Episcopado considera «poco serio» que el mismo día en que se daba luz verde a la reforma educativa el Gobierno convocara una reunión con representantes de la Iglesia para desbrozar el camino hacia el consenso. Desde ese día, «no se ha producido ningún contacto oficial» entre el Ejecutivo y la jerarquía católica.

A pesar de esta inercia, las autoridades educativas no dan por roto el proceso de diálogo, al tiempo que alegan que la tramitación parlamentaria de la LOE, que en este mes de septiembre comienza su andadura en el Congreso, es un buen momento para incorporar aportaciones que enriquezcan el texto. Fuentes próximas al equipo de María Jesús San Segundo, recalcan que hasta el 19 de septiembre está abierto el plazo para presentar enmiendas. Con todo, los socialistas apuestan por mantener la actual redacción de la ley, que estipula que la asignatura de religión será de oferta obligatoria por parte de los centros escolares y voluntaria para los alumnos.

Tal propuesta irrita a los obispos, dado que confiere el mismo rango a la enseñanza de la moral católica que a otros credos. Este igualitarismo a ultranza disgusta a la Conferencia Episcopal, que subraya que mientras la plantilla de profesores de moral católica está integrada por 30.000 personas, la de los que enseñanza islamismo rondará la veintena.

Revisión del modelo

Por añadidura, la revisión del actual modelo (los obispos nombran a los docentes que considera idóneos y el Estado los paga y contrata) ha creado una brecha que ahonda el desencuentro entre los obispos y Gobierno. Para la jerarquía católica, la elección de los docentes idóneos es una atribución a la que no están dispuestos a renunciar. «A este respecto, no caben injerencias», dicen fuentes eclesiásticas. No es de la misma opinión el Ministerio, que arguye que tal sistema propicia «disfunciones» y «situaciones inaceptables y poco conciliables» con el Estatuto de los Trabajadores y la Constitución. Y es que la Administración ha tenido que abonar indemnizaciones y asumir sentencias judiciales en contra cuando los obispos han retirado el plácet a docentes cuyas circunstancias personales no se ajustaba al «testimonio de vida cristiana».

Durante el debate parlamentario de la ley, el Ejecutivo se tendrá que mover entre dos posturas contradictorias. Una la representan los partidarios de que la LOE haga una puesta más nítida por el laicismo y la escuela pública, opción representada por IU y ERC. La otra, abanderada por el PP, aboga por un mejor trato a la concertada y el conceder una alterativa académica a la asignatura de religión.

El equipo de San Segundo dice no ver con preocupación las movilizaciones que preparan algunas entidades que hicieron causa común con el PP en la legislatura anterior, como la organización de padre CONCAPA y la patronal CECE. Educación respeta el «derecho a manifestar la discrepancia», si bien destaca que no está en juego la libertad de enseñanza, como denuncian los detractores de la LOE.

Los obispos aún no han decidido si van apoyar las protestas. Hasta ahora el portavoz de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino, se ha limitado a pedir a «padres, profesores, alumnos, instituciones católica y sociedad en general» a emprender una «reflexión profunda sobre la educación integral de niños y jóvenes en un contexto de justicia y libertad».

El Diario Montañés, 02/09/05