Los catedráticos de instituto denuncian que Ciudadanía «nace ya muerta» Creen que los profesores serán reticentes a impartirla por su función «sacerdotal y de psicólogo»

La Concapa convocará en otoño una gran manifestación como la de 2005

 

LA RAZÓN 29-08-07

M. Carbonell

Madrid

 

Nueva vuelta de tuerca contra la polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía ideada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, esta vez por parte del profesorado. La Asociación Nacional de Catedráticos de Instituto (Ancaba) ha manifestado que la materia, que se empieza a impartir en septiembre a unos 200.000 alumnos de 14 años, nacerá «muerta» y «fracasada» porque «enfrenta a la sociedad».

 

A juicio de su presidente, Julián Martín, la mayoría de los profesores serán «reticentes» a impartir la nueva disciplina, porque «no entienden por qué deben asumir una función sacerdotal y de psicólogo». «Algunos la defenderán, pero muchos tendrán dudas», primero en la selección del libro de texto, ya que «están todos ideologizados», y después en el hecho de arrogarse funciones «propias del ámbito familiar», como es la formación de la conciencia y de «comportamientos y actitudes, que corresponde sólo a los padres». Para Martín, catedrático de Literatura Española en el Instituto de Bachillerato Zurbarán de Badajoz, «el Estado viene ahora a educar con prejuicios a una sociedad que ha vaciado a través de la televisión», porque «los jóvenes vienen faltos de valores, vacíos de principios» y el instituto «va a convertirse en un hospital de almas adolescentes».

 

«Vale que la asignatura verse sobre Derechos Humanos y Constitución, como en la mayoría de los países europeos, pero lo que no puede hacer es entrar en valores morales, en concienciar a los alumnos ni entrar en los asuntos personales, que deben enseñarse en casa y que cada alumno debe asimilar y elegir por sí mismo», asegura el presidente de Ancaba, que cuenta con unos 3.000 socios en toda España.

 

Rellenar vacíos sentimentales


«Al profesorado le da miedo hacer de psicólogo -prosigue Martín-, rellenando los vacíos sentimentales de los alumnos», ya que en la asignatura, que no es «objetiva ni académica, como debería ser», «se juega con asuntos de conciencia». «El Estado no debe educar a los ciudadanos; los ciudadanos tienen que educarse a sí mismos con las pautas paternas, no con el ‘‘dirigismo’’» de los gobernantes.

   

En cuanto a las objeciones de conciencia, Martín aseguró que la nueva asignatura obligatoria ha generado un «conflicto gratuito donde no lo había», tanto en la sociedad como en la comunidad educativa. «Entiendo a los padres que desconfían, porque es muy fácil que los profesores vuelquen su ideología o su opinión personal» en las clases de Educación para la Ciudadanía...

 

Para el docente, el Ministerio de Mercedes Cabrera ha cometido «una falta de decoro» que supone un problema para los institutos y escuelas públicas, porque, en su opinión, «los privados podrán adaptarse sin mayores dificultades». «Puede ser que la disciplina llegue a convertirse en una asignatura ‘‘maría’’ [que no supone un gran esfuerzo intelectual para los alumnos], pero, de momento, es una patata caliente».

   

Profesores de Filosofía


Para Ancaba, los profesores de Filosofía serían los más adecuados para impartir la materia, que comienza a enseñarse desde septiembre a estudiantes de tercero de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) en Andalucía, Aragón, Asturias, Cantabria, Cataluña, Extremadura y Navarra.


La controvertida asignatura ha provocado toda una «revolución» entre los padres de alumnos, 13.000 de los cuales se han declarado ya objetores de conciencia en todo el país, aunque las asociaciones calculan que serán muchos más cuando empiece el curso en los centros públicos, entre el 10 y el 17 de septiembre próximos. Además, se han presentado 14 recursos en los juzgados de lo Contencioso Administrativo en Andalucía.