CARTA ABIERTA A LA CONSEJERA DE ENSEÑANZA

Isidro Cabello Hernandorena. Master en Gestión y Dirección de Centros Educativos

Necesito mostrar mi indignación por el comportamiento administrativamente chapucero, humanamente desaprensivo y políticamente partidista de altos cargos de los Servicios Territoriales de Enseñanza en el Vallés Occidental en relación con la propuesta oral de cese inmediato y la instancia a cambiar de centro realizada recientemente al actual equipo directivo del Instituto Investigador Blanxart. Es una de las medidas más injustas que se han perpetrado en la historia de los institutos de la localidad y la consejera de Enseñanza tiene el deber de intervenir para poner remedio al desaguisado.

La comunicación de cese es administrativamente chapucera, pues incumple totalmente la normativa vigente sobre el cese del director a iniciativa de la Administración. El Decreto 55/2010 establece que cuando la Administración quiera revocar el nombramiento por incumplimiento de funciones inherentes a la dirección deberá instruir un expediente contradictorio, que implica la audiencia previa de los interesados, quienes podrán hacer alegaciones y presentar la documentación que consideren conveniente o solicitar la práctica de pruebas que consideren oportunas en defensa de sus intereses, y también implica escuchar el consejo escolar. Todo acto administrativo ha de estar motivado. Nada de esto se ha hecho. Se ha hecho, en cambio, caso omiso de la legalidad y actuar de esa manera tan chapucera e ilegal parece causa justificada de incoación de expediente a quienes han actuado así, en contra de numerosos principios constitucionales y administrativos y, entre ellos, los del respeto a la legalidad por parte de los funcionarios y de su sometimiento pleno a la ley y al Derecho.

La comunicación de cese es humanamente desaprensiva (esto es, según el diccionario de la RAE, "Que obra sin atenerse a las reglas o sin miramiento hacia los demás"), pues el daño moral que ya se les ha causado a los directivos del Blanxart con esa decisión unilateral de la Administración es monstruoso. No tiene nombre (quizá lo podría encontrar, pero no lo haré ahora, por respeto a los ojos de los lectores) hundir así emocionalmente a profesionales vocacionales, con treinta y muchos años dedicados a ese mismo instituto, que han pasado por todo tipo de peripecias, movimientos, cargos directivos, de coordinación y de representación, partícipes o líderes de todos los intentos de mejora del centro, que están en el cargo con el respaldo ratificado cada año, a petición propia, por el claustro y el consejo escolar. ¿Qué categoría humana y profesional muestran unos cargos de la Administración que actúan así? ¿Es ese el perfil de dirigentes que quiere la nueva Administración? No se confunda el ejercicio fundamentado de la autoridad con el autoritarismo.

La comunicación de cese es políticamente partidista, porque lo que se ha pretendido con ese comportamiento chapucero y desaprensivo es evitar que se sigan denunciando y que salgan a la luz las reiteradas negativas a aportar las medidas correctoras para el centro que el equipo directivo ahora cesado ha venido planteando en estos años a la Administración territorial. La responsabilidad principal de los males específicos del centro procede de la inhibición de los altos cargos territoriales de la Administración anterior, mantenidos en sus cargos, o ascendidos incluso, por la nueva Administración. Un expediente habría sacado a la luz con pelos y señales toda la serie de gestiones e informes escritos de la Directora, en gran parte infructuosos y desatendidos, por más que la Ley le reconozca a esta, en el ejercicio de sus funciones, la consideración de autoridad pública, lo que comporta que goza de presunción de veracidad en sus informes y de ajustamiento a la norma en sus actuaciones -salvo que se pruebe lo contrario. En cambio, se ha optado por una confusa ceremonia de amedrentamiento y compadreo, propia de otras dudosas entidades pero no de una Administración en un Estado de derecho.

Curiosamente, el responsable de los Servicios Territoriales, que, incumpliendo el procedimiento administrativo, se ha limitado a imponer verbalmente su voluntad de cesar al equipo directivo, se ha molestado, en cambio, en emitir un comunicado sobre las supuestas causas del cese donde justifica la medida como "fruto de un proceso de reflexión conjunta con el mismo equipo y la asociación de madres y padres (Ampa) del centro". Esta afirmación es una patraña (es decir, "Mentira o noticia fabulosa, de pura invención"), pues es la mismísima evidencia que no ha habido nada de reflexión conjunta con el equipo ni con la Ampa, y que la decisión les ha sorprendido e indignado a unos y otra totalmente, por sus consecuencias y por contradecir acuerdos radicalmente diferentes tomados sí conjuntamente dos meses antes.

Por razones profesionales, conozco esta historia y a unos y otros de sus protagonistas y, mirando hacia adelante, me permito proponer a la consejera de Enseñanza que intervenga inmediatamente; indague en detalle todos los hechos y las actuaciones; hable sin intermediarios con el equipo directivo, con el consejo escolar, con el claustro y con la Ampa del centro; mantenga en su cargo al equipo directivo y lo felicite por su conocida y verificable entrega, flexibilidad y buen hacer en sus funciones de dirección. Dejo a su criterio lo que deba hacer la Inspección de Servicios o quien sea en relación a los métodos, actuaciones, inhibiciones y vinculaciones de la dirección de los Servicios Territoriales. Y pido que, de forma inmediata, se administren al Blanxart los recursos humanos, financieros y materiales que necesita y se han venido reclamando, para rehacer su buena fama, para corresponder a la gran acción educativa diaria de sus actuales profesionales y para la mejor formación ciudadana y académica de sus actuales alumnos, que, sin duda, tienen derecho a ella.

Isidro Cabello Hernandorena. Master en Gestión y Dirección de Centros Educativos