CARTA ABIERTA A LA DELEGADA DE EDUCACIÓN EN JAÉN

Me va a permitir que me dirija a V.I. de este modo ya que tengo la impresión de que o no conoce lo que voy a contar (pues habría actuado ya de inmediato como responsable que es de la educación en la provincia de Jaén) o lo conoce demasiado bien (y por ello no me concede la entrevista que tanto le tengo pedida).

Pero le voy a ser breve y directo, pese a que sabe V.I. lo difícil que debe ser resumir en un solo párrafo el acoso que llevo padeciendo como profesor durante todo un lustro bien contado y pese a que le resulte increíble, por ejemplo, que se pueda acusar a uno de haber maltratado a quien no ha visto. Además: también sabe que ese acoso está perfectamente detallado en las dos denuncias que le he dirigido por escrito, la de febrero de 2005 y la de septiembre de 2006, y a las que el silencio administrativo ha hecho el mismo caso que me temo va a hacer al recurso contencioso que firmé anteayer. Es más: tengo por seguro que habrá tomado una idea del asunto navegando por encima en “El paripé o los desertor@s de la tiza”, la novela que he colgado en internet para lectura gratuita y en la que se trata literariamente el argumento más inverosímil que ha producido la implantación de la LOGSE.

O, mejor, preferiría que no tomara esta última vía, pues podría entonces ponerse de parte de la directora y del jefe de Estudios del IES Torre Olvidada, de Torredelcampo, los cuales, cuando iban leyendo el capítulo 16, se fueron al juzgado de guardia para denunciarme (aunque retiraron la denuncia antes del juicio), y convocaron y celebraron un claustro con voces, insultos hasta por escrito y manifiesto antinovela incluido, y mandaron a los alumnos al patio durante un recreo de una hora para que así los reticentes a la firma contra su rebelde compañero fueran arengados por el inspector de referencia.

Si esto ocurría en junio, imagine la que me tenía ya preparada en septiembre una directiva acostumbrada y consentida en el concepto de la autoridad impune: sin ser celebrada en septiembre la preceptiva reunión de Departamento para la elección de grupos que manda la Orden de 9-9-97 me han asignado lo que a ellos les ha dado la gana y me han preparado para este curso una actividad laboral que no admite comparación alguna con lo “concedido” a mis tres compañeras de Lengua (las tres en el Consejo Escolar, evidentemente).

Puede tener la completa seguridad de que, si no prospera mi reclamación interpuesta al jefe de Estudios, acudiré cada día (con mi carga de Refuerzos, pese a ser el más antiguo en el Cuerpo) a mi Centro de trabajo y cumpliré como mejor pueda con mi tarea, hoy reducida a inculcar algunos valores a mis alumnos (por cierto, me asalta una duda ahora mismo: ¿qué valores cree usted que debo enseñarles a esos inocentes de su sistema educativo: los que me ha enseñado la vida o los que me están enseñando ustedes?). Aunque, no sé por qué, tengo la impresión de que esta ha sido la última gota y que, si mi jefe de Estudios no lo remedia, de V.I. va a depender que el vaso no se derrame.

Juan Pedro Rodríguez

http://www.juampedrino.com/