"La secundaria está bajo mínimos"

Dos expertos alertan de las repercusiones socioeconómicas de la mala calidad de la educación en España

Catalunya ocupa el penúltimo lugar en fracaso escolar, sólo por encima de Andalucía

MERCÈ BELTRAN - 28/04/2004 (LA VANGUARDIA) Barcelona

La situación de la enseñanza secundaria en España y, en especial, en Catalunya, es verdaderamente alarmante. Así lo evidenciaron Carles Mata, presidente de la Associació de Directius dels Instituts d'Ensenyament Secundari de Catalunya (AXIA) y Joan Estruch, catedrático de instituto de Lengua y Literatura Castellana, ante un nutrido grupo de empresarios, economistas, sindicalistas y responsables del ámbito de la educación en el Cercle d'Economia de Barcelona, durante la mesa redonda "¿Qué sucede en la enseñanza secundaria? Problemas de gestión, propuestas de cambio".

Los dos ponentes, presentados por José Luis Oller, de la Fundació Cercle d'Economia, e inducidos al debate por Joaquim Prats, presidente del Consell Superior d'Avaluació del Sistema Educatiu y un experto en materia de educación, coincidieron en que "el foco de la crisis del sistema educativo está en la secundaria". Antes de llegar a esta conclusión, pusieron sobre la mesa una serie de indicadores que dejaron literalmente sobrecogido al auditorio. Ninguno era nuevo, ya que tanto la OCDE como otros organismos habían publicitado los datos expuestos, pero al ser ofrecidos en batería dibujaron un panorama poco alentador.

Si la inestabilidad del sistema es un elemento que tener en cuenta –España ha tenido una ley de educación cada cinco años desde la recuperación de la democracia, algo absolutamente inusual en los países del entorno–, los datos que demuestran la mediocridad del alumnado van más allá de los límites tolerables. Sólo un 5% de los alumnos tiene un nivel alto, porcentaje que llega al 10% en los países de la OCDE; un 29% de los jóvenes españoles de entre 18 y 24 años no están escolarizados, es decir, han abandonado los estudios, frente a un 19% de la media europea. El porcentaje de titulados en secundaria superior llega al 67%, mientras que en la Unión Europea alcanza el 75,4%. España es el penúltimo país de la UE en dominio de idiomas, después del Reino Unido.

Catalunya, con un 32,6%, es la penúltima comunidad autónoma en niveles de fracaso escolar –alumnos que no obtienen el graduado en secundaria–, sólo superada por el 47,6% de Andalucía –Navarra, con un 13,6% es la que tiene el porcentaje menor–, seguida de Aragón (21,2%). La media española es del 27,5%.

Otro de los indicadores que tener en cuenta es el bajo índice de utilización didáctica de las TIC (nuevas tecnologías), pese a que la media de los recursos que se tiene es algo superior a la de la UE –un ordenador por cada once alumnos frente a uno por cada trece de media de Europa. "No todo depende de los recursos, sino de que los utilizamos de manera ineficiente", dijo Estruch.

Esta misma reflexión podría aplicarse a otros indicadores. La inversión pública que España destinó a la educación era, en el 2000, del 4,4 del PIB, frente al 4,9 de la media europea. Por comunidades autónomas, Catalunya es, después de Madrid, la que destina menor porcentaje del PIB (2,08%) a educación pública no universitaria, mientras que es la que más dinero dedica a la privada, 341 euros de media por alumno, frente a los 89 que gasta Andalucía, comunidad que dedica a la pública un 3,66% del PIB. La conclusión del experto fue elocuente: "Los bajos resultados son atribuibles a una falta de inversión, pero también a la ineficacia en la gestión de los recursos disponibles".

Estos datos evidencian también que las familias catalanas son las que dedican más dinero a financiar la educación que las de otras comunidades autónomas y que la clase media se va hacia la privada, si se tiene en cuenta que el 44,6% de los alumnos de ESO catalanes van a la privada y el 55,4% a la pública (curso 2001-2002). Al respecto, Joan Estruch advirtió que la enseñanza pública "es cada vez más asistencial, mientras que la privada es cada vez más competitiva".

En suma, esos y muchos más datos, como que cada vez hay menos personal cualificado, tienen unas claras repercusiones sociales. El elevado abandono escolar prematuro provoca, según los expertos, un exceso de universitarios, una falta de técnicos de grado medio y una escasa formación de los trabajadores, lo que afecta al sistema productivo. La consolidación, en Catalunya, de una doble red educativa –pública y privada– no regula de manera positiva la competencia entre los centros y provoca una fractura educativa que repercute en la cohesión social. Es decir, "el sistema educativo no cumple su función cohesionadora", señaló Mata; ni "estimula talentos", añadió Estruch.

Los dos expertos propusieron, entre otras cosas, un gran pacto educativo en el que también intervengan los agentes sociales y productivos, que dote de estabilidad al sistema, que sea fruto del consenso y que se aleje del debate ideológico para centrarse en el científico, así como la profesionalización de los equipos directivos escolares y estímulos profesionales para el profesorado. Se trata de asumir que "el presente de la educación es el futuro de la sociedad". La fundación del Cercle d'Economia se comprometió a seguir ahondando en el asunto.

 

Los directores de instituto piden una mayor capacidad de gestión

M. PADILLA - Barcelona

EL PAÍS | Cataluña - 27-04-2004

 

Los directores de instituto demandan una mayor profesionalización y capacidad de gestión para que mejore el sistema educativo y coja el tren de la convergencia europea en este ámbito para 2010.

La Fundación del Círculo de Economía acogió ayer un debate sobre la situación actual de la enseñanza secundaria y las propuestas de cambio. Y los datos aportados por Carles Mata, presidente de la Asociación de Directivos de Institutos de Enseñanza Secundaria en Cataluña (AXIA), y Joan Estruch, catedrático de instituto y a su vez miembro de AXIA, no son nada halagüeños. Cataluña tiene uno de los mayores índices de fracaso escolar de toda España, que a su vez está a la cola de Europa en este aspecto, y "las clases medias huyen del sistema público en favor del privado, ya que se tiene la percepción de que el primero hace una labor de asistencia social, mientras que el segundo instruye", según Mata.

En opinión de los dos ponentes, presentados por Joaquim Prats, presidente del Consejo Superior de Evaluación del Sistema Educativo, es necesario un pacto por la educación que vaya más allá de los cambios políticos para lograr estabilizar un sistema de enseñanza que actualmente califican de demasiado funcionarial y burocrático. En esta situación, los institutos públicos corren el peligro de no garantizar "la igualdad de oportunidades, la equidad en el tratamiento de la diversidad y el estímulo del talento", subrayó Mata. Y es que al actual sistema educativo no le faltan recursos económicos, pero carece de capacidad de incentivación a los profesores y de evaluación de los centros. Esto, unido a la falta de liderazgo de los directores, sin una capacidad real de decisión, es la causa de que el buen o mal funcionamiento de los institutos sea una cuestión aleatoria que sólo depende del esfuerzo de los profesores que allí trabajan.

Por su parte, Prats subrayó que el sistema educativo público vive una crisis de crecimiento porque en los años ochenta se consiguió la plena escolarización con unos parámetros de calidad superiores a los de décadas anteriores.